El Gobierno aguanta la tensión y espera una mejora económica en el segundo semestre

Política institucional

Javier Milei decidió sostener sin cambios su rumbo económico aun en medio de semanas difíciles para el oficialismo. La apuesta de la Casa Rosada es atravesar el desgaste actual y llegar al segundo semestre con señales de repunte que le permitan recuperar aire político.

El problema es que esa estrategia choca con una realidad incómoda. La inflación volvió a golpear, la actividad sigue sin mostrar una recuperación pareja y el malestar empieza a sentirse también en el frente político. En ese escenario, el Gobierno eligió cerrar filas y mostrar que no piensa corregir el rumbo.

La lógica oficial es clara: resistir ahora para intentar capitalizar una mejora más adelante. En la visión de Milei, el equilibrio fiscal y la disciplina económica terminarán ordenando el resto del tablero. Por eso, aun con ruido interno y costos crecientes, el mensaje es que no habrá volantazos.

Ese cálculo no se juega solo en Buenos Aires. También impacta en las provincias y en economías como la del norte, donde el consumo sigue ajustado, la actividad comercial se mueve con cautela y cualquier promesa de recuperación todavía se mide más en expectativa que en bolsillo.

La discusión de fondo es cuánto tiempo puede sostenerse una estrategia rígida si la mejora no llega al ritmo esperado. El oficialismo confía en que los próximos meses le den la razón. Pero mientras tanto, el desgaste político y la presión económica conviven en el mismo punto de tensión.

Lo que está en juego no es solo un plan económico. También es la capacidad del Gobierno de mostrar resultados concretos antes de que la paciencia social y política empiece a acortarse todavía más.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *