Milei pierde centralidad en redes y X deja de ser su principal bastión

Política institucional

La centralidad digital de Javier Milei empezó a mostrar señales de desgaste y uno de los cambios más marcados aparece en X, la red que durante buena parte de su ascenso político funcionó como su principal plataforma de amplificación.

Un informe de monitoreo digital sostiene que la conversación alrededor del Presidente cayó de 3,1 millones de interacciones mensuales en diciembre de 2023 a 400.000 en marzo de 2026. La baja, medida en 27 meses, plantea un cambio de escenario: el oficialismo sigue siendo muy activo en redes, pero Milei ya no concentra la atención con la misma fuerza que al comienzo de su gestión.

El dato no implica un apagón total del ecosistema libertario. De hecho, el universo de cuentas e influenciadores oficialistas mantiene un volumen alto de producción y circulación de contenido. El problema, según esa lectura, es otro: esa maquinaria parece servir más para reforzar identidad propia y confrontar con adversarios que para ampliar audiencias o recuperar centralidad en la conversación general.

También aparece una diferencia importante según el tema. En economía, el Gobierno todavía logra mejores resultados en términos de percepción digital. Pero cuando la conversación entra en el terreno político, el clima se vuelve más adverso y la negatividad crece. Ahí es donde el oficialismo empieza a mostrar mayores dificultades para ordenar agenda y sostener impacto.

Otro punto que empuja ese cambio es la irrupción de temas externos que corren al Presidente del centro de escena. En las últimas semanas, por ejemplo, la guerra en Medio Oriente generó un volumen de interacciones incluso mayor que la discusión económica y, cuando Milei apareció vinculado a ese tema, la conversación tendió a cargarse más en tono negativo.

El escenario que deja este monitoreo es el de un oficialismo que todavía conserva capacidad de distribución, pero ya no domina la conversación digital de la misma manera. X sigue siendo una plataforma importante para el mileísmo, aunque dejó de funcionar como bastión incuestionable y empezó a mostrar límites en su capacidad para sostener centralidad política por sí sola.

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