IPS: bajó la deuda, pero aún busca normalizar pagos a prestadores

Social / Contexto local

El Instituto Provincial de Salud de Salta aseguró que logró reducir una parte importante de su deuda y que buscará ponerse al día con los prestadores en un plazo de tres meses. La obra social provincial había acumulado compromisos por unos $25 mil millones al momento de la intervención y actualmente esa cifra estaría por debajo de los $10 mil millones.

La mejora financiera fue atribuida al respaldo de la Provincia y a una reducción relativa de gastos. Sin embargo, el IPS todavía mantiene atrasos en los plazos de pago a médicos, clínicas, sanatorios y otros prestadores del sistema.

El gasto mensual de la obra social ronda los $30 mil millones, una cifra que muestra la magnitud del sistema y también la dificultad para sostener el equilibrio financiero. Aunque la deuda ya no estaría concentrada en grandes prestadores, persisten demoras en convenios que deberían abonarse en 45 días y que en algunos casos se pagan a los 60 o 70 días.

Según la conducción del organismo, el atraso promedio ronda los 10 días, aunque hay situaciones que pueden extenderse a 20 o 30 días. El objetivo declarado es ordenar esos pagos y alcanzar una mayor normalidad en los próximos tres meses.

El tema es sensible porque el IPS no solo administra números: sostiene la cobertura de miles de afiliados en toda la provincia. Cuando los pagos a prestadores se atrasan, puede resentirse la atención, la disponibilidad de turnos, las prestaciones médicas o la relación con clínicas, profesionales y farmacias.

En el interior salteño, el impacto puede sentirse con más fuerza. En departamentos como San Martín y Orán, donde la oferta de prestadores es más limitada y muchas atenciones requieren derivaciones, cualquier tensión financiera puede afectar más rápido el acceso a servicios de salud.

El organismo también advierte que el equilibrio sigue siendo frágil. Aumentos en medicamentos, insumos médicos o prótesis pueden volver a presionar las cuentas y generar nuevos desfasajes, aun cuando la deuda acumulada haya bajado.

La señal es doble: el IPS muestra una mejora respecto del punto crítico inicial, pero todavía no cerró el problema. La normalización de pagos será clave para sostener la confianza de los prestadores y garantizar que los afiliados no terminen pagando, en la práctica, las consecuencias de los atrasos.

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