Social / Contexto local
La crisis alimentaria golpea con fuerza a los hogares salteños. Un relevamiento realizado en barrios populares de Salta capital detectó que uno de cada cuatro hogares elimina una comida principal todos o casi todos los días.
El estudio fue realizado por ISEPCI sobre 1.000 hogares, con entrevistas cara a cara entre abril y mayo. El trabajo alcanzó barrios del sudeste, este, norte, oeste y oeste alta de la ciudad.
Según el relevamiento, el 25,4% de los hogares saltea una comida principal todos o casi todos los días. Otro 29,8% lo hace varios días a la semana. El dato muestra que el problema ya no pasa solo por comprar menos, sino por reducir directamente la cantidad de comidas.
La calidad alimentaria también se deterioró. El 60,9% de los hogares dijo que dejó de comprar carne o pollo, el 50,8% redujo o eliminó lácteos y el 42,2% resignó frutas y verduras frescas. En muchos casos, esos alimentos son reemplazados por opciones más baratas, con menor valor nutricional.
El endeudamiento aparece como otro dato fuerte. El 57% de los hogares relevados afirmó que no llega a fin de mes y debe endeudarse o dejar de pagar obligaciones. Ese mismo porcentaje señaló que las deudas afectan la compra de alimentos. Además, el 8,5% vendió o empeñó objetos para poder comprar comida.
Aunque el relevamiento se hizo en Salta capital, la señal excede a la ciudad. En el norte provincial, donde pesan la informalidad, las changas, los ingresos bajos y las distancias para acceder a alimentos frescos, el deterioro alimentario puede sentirse con especial fuerza.
La crisis no solo reduce el consumo: cambia la mesa familiar. Menos carne, menos lácteos, menos frutas y verduras, más deuda y comidas salteadas marcan un deterioro que golpea primero a los hogares más vulnerables, pero que también empieza a alcanzar a sectores de clase media baja y familias que antes lograban sostener mejor sus gastos.

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