Frontera norte: Nación busca recuperar tecnología y reforzar controles

Frontera / Seguridad

La frontera norte volvió a quedar en el centro de la agenda de seguridad nacional. La directora nacional de Vigilancia, Control de Fronteras, Hidrovías y Centro de Monitoreo, Virginia Cornejo, señaló que Nación trabaja para reforzar los controles, recuperar tecnología abandonada y avanzar con la radarización de zonas sensibles.

El planteo se dio después de una reunión interprovincial del Consejo de Seguridad Interior, donde se abordaron temas vinculados al Plan Güemes, la situación con Bolivia, el narcotráfico, el contrabando y la necesidad de mejorar la capacidad de monitoreo en áreas fronterizas.

Cornejo describió la situación con Bolivia como compleja y marcó que durante años hubo dificultades para avanzar en acuerdos binacionales que permitieran tener fronteras más ágiles y mejor controladas. En ese marco, defendió el Plan Güemes como una herramienta para fortalecer la presencia del Estado en puntos críticos del norte.

Uno de los ejes más sensibles es la tecnología. La funcionaria sostuvo que se busca recuperar equipos que habían quedado fuera de funcionamiento o sin uso, entre ellos camiones radares, antenas, centros de monitoreo y drones. La intención oficial es volver a poner esos recursos al servicio del control fronterizo.

La radarización aparece como una prioridad. Según Cornejo, el refuerzo de controles en rutas puede empujar a las organizaciones criminales a buscar otras vías, entre ellas el espacio aéreo. Por eso, Nación evalúa ampliar herramientas de vigilancia para detectar movimientos irregulares y mejorar la respuesta operativa.

La funcionaria también fue consultada por el contrabando en Aguas Blancas. Evitó dar cifras cerradas y explicó que el volumen de mercadería ilegal depende en buena parte de la situación cambiaria entre Argentina y Bolivia. Cuando las diferencias de precios se profundizan, la frontera se vuelve más atractiva para el comercio informal y los controles se intensifican.

Otro punto de preocupación son las drogas sintéticas. Cornejo advirtió que el problema requiere investigaciones más profundas, seguimiento de redes y trazabilidad de los movimientos, porque ya no alcanza con incautar cargamentos aislados.

Para Orán, San Martín, Aguas Blancas y Salvador Mazza, la discusión no es abstracta. La frontera combina comercio legal, circulación diaria, contrabando y riesgo de delitos complejos. Sin tecnología, coordinación y presencia sostenida, los controles quedan limitados frente a redes que cambian de modalidad con rapidez.

El desafío será que los anuncios se traduzcan en capacidad real de vigilancia. Recuperar radares, drones y centros de monitoreo puede mejorar el control, pero el resultado dependerá de que esa tecnología llegue al territorio y funcione de manera coordinada con las fuerzas federales y provinciales.

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