Economía y Producción
La morosidad de los hogares volvió a crecer y encendió una señal de alerta sobre la capacidad de pago de las familias. Cada vez más personas se atrasan con créditos, tarjetas, préstamos personales y financiamiento a través de billeteras virtuales.
Según los datos difundidos, la mora en créditos a familias llegó al 12% en abril, el nivel más alto en más de dos décadas. Además, acumula 18 meses consecutivos de aumento, lo que muestra que el problema no es aislado ni pasajero.
La situación es todavía más fuerte en entidades no bancarias y plataformas digitales, donde la mora alcanzó el 31,5%. Ese dato refleja el peso creciente de financieras, aplicaciones y billeteras virtuales como vía de acceso rápido al crédito para gastos cotidianos.
El problema de fondo es que muchas familias usan deuda para sostener consumo básico, pagar servicios, cubrir compras en cuotas o llegar a fin de mes. Cuando los ingresos no alcanzan y el crédito se vuelve caro, el atraso aparece como una consecuencia directa.
La morosidad no afecta solo a los bancos. También golpea el comercio, porque las familias endeudadas reducen compras, evitan nuevas cuotas y pierden margen para consumir en almacenes, supermercados, indumentaria, electrodomésticos y servicios.
En Salta y el norte argentino, el fenómeno se siente con fuerza en tarjetas, préstamos personales, financieras, compras en cuotas y billeteras virtuales. En muchos hogares, el crédito dejó de ser una herramienta para comprar bienes durables y pasó a funcionar como parche frente a ingresos ajustados.
El aumento de la mora también puede complicar el acceso futuro al financiamiento. Quienes quedan en situación irregular pueden enfrentar más restricciones, tasas más altas o directamente quedar fuera del sistema formal de crédito.
La señal es clara: aunque algunos indicadores macroeconómicos muestren estabilidad, una parte importante de los hogares sigue bajo presión. La deuda familiar se convirtió en otro termómetro del costo de vida y de la dificultad para sostener gastos básicos con ingresos que todavía no alcanzan.









