Categoría: Especial / Profundo

  • La mora en Salta casi duplica la del promedio nacional

    La mora en Salta casi duplica la del promedio nacional

    El 29,34% de los salteños con deudas está en mora, contra un 17,4% en el país. El mayor número de morosos no está en los bancos: está en las aplicaciones financieras.

    En Salta hay 529.911 personas con deudas y 155.464 de ellas están en mora. Eso da una tasa de morosidad del 29,34%. En el conjunto del país, la tasa de mora de las personas físicas era del 17,4% en junio de 2026. Salta la supera por 1,7 veces.

    Los datos surgen del mapa interactivo del Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Friedrich Ebert, una herramienta pública que permite ver cómo se distribuye la deuda de los argentinos.

    En total, los salteños deben 2,2 billones de pesos. De ese monto, 420.805 millones corresponden a deudas que no se están pagando en término.

    Dónde está la mora

    El dato que reordena todo el cuadro es quién es el acreedor. El mayor número de morosos no está en el sistema bancario tradicional: está en los llamados neobancos, las aplicaciones financieras como Brubank, Ualá, Mercado Libre o Naranja. Ahí hay 83.868 salteños en mora, por 95.177 millones de pesos.

    Esa cifra supera a la de todo el sistema bancario junto. En la banca privada figuran 46.948 personas en mora, y en la banca pública 8.538 salteños que deben 35.709 millones de pesos.

    Después aparecen los proveedores no financieros de crédito, es decir, las cadenas de electrodomésticos y muebles que venden en cuotas, como Cetrogar, Frávega o Naldo: 45.975 vecinos en mora. Las empresas no financieras emisoras de tarjetas de compra, como Cencosud o Italcred, suman 22.942 morosos por 29.886 millones. Y las compañías financieras, sobre todo de créditos para autos, registran 1.785 salteños con atrasos.

    Una misma persona puede figurar en más de una de esas categorías, porque puede deber a varios acreedores a la vez. Por eso la suma de los grupos supera el total de 155.464 morosos.

    Quién debe

    La distribución por género está casi partida al medio. Hay 78.366 mujeres y 77.098 hombres en mora. Pero los montos no se reparten igual: ellos deben 241.547 millones de pesos y ellas alrededor de 179.258 millones, según la diferencia contra el total.

    Por edad, la mora se concentra en la mitad de la vida laboral. La franja de 36 a 45 años es la que más debe: 38.022 personas con 129.528 millones de pesos. Le sigue la de 26 a 35, con 45.911 deudores y 94.634 millones. Entre los más jóvenes, hasta 25 años, hay 18.896 salteños en mora por 18.168 millones.

    En el otro extremo el número baja. Los mayores de 75 años son 3.449 y deben 6.720 millones, la cifra más baja de todas las franjas.

    Tres cifras que no se sostienen

    Al revisar el relevamiento tal como fue publicado, hay datos que no cierran contra los propios totales del mapa y por eso REDmedios.io no los reproduce.

    El primero es el monto de mora atribuido a la banca privada: aparece como 200 millones de pesos repartidos entre 46.948 personas, lo que daría un promedio de 4.260 pesos por deudor. Es una cifra que no resiste la división, y además figura como la mayor del cuadro cuando es más de cuatrocientas veces menor que la de los neobancos. Todo indica que le falta un factor de mil, pero corregirlo por deducción sería inventar el número.

    El segundo es la proporción de mora sobre la deuda total. Se informa como 28%, pero 420.805 millones sobre 2,2 billones da 19,1%.

    El tercero son dos tramos de edad que se superponen: uno va de 46 a 55 años y el siguiente arranca en 55. Una persona de esa edad quedaría contada dos veces, y los montos de ambos tramos vienen con el formato de miles roto.

    Las cifras que sí se verificaron son las que suman exacto: los siete tramos de edad dan 155.464 personas, la apertura por género da el mismo total, y los montos por edad suman 420.671 millones contra los 420.805 informados, una diferencia compatible con redondeos.

    Lo que falta

    El mapa permite apertura territorial y todavía nadie publicó cómo se distribuye esa mora dentro de la provincia. No hay dato difundido sobre cuántos deudores en mora hay en el departamento San Martín, en Orán ni en Salta Capital por separado.

    Esa apertura es la que permitiría saber si el 29,34% provincial se reparte parejo o si hay zonas del norte muy por encima del promedio.

  • En Aguaray el petróleo brotaba solo del cerro antes de que hubiera pueblo

    En Aguaray el petróleo brotaba solo del cerro antes de que hubiera pueblo

    Especial / Profundo

    El agua bajaba por la Quebrada Iquirá con restos de crudo. Ese dato guió las primeras perforaciones, en 1909 y 1911, y de ahí salieron el campamento de YPF, Campo Durán y el pueblo que este domingo cumplió 115 años.

    Antes de que existiera Aguaray, el petróleo ya avisaba dónde estaba. Bajaba de los cerros por la Quebrada Iquirá —la misma que hoy separa la parte más antigua del pueblo del barrio Destilería— mezclado con el agua, empujado a la superficie por la presión del subsuelo. No hizo falta buscarlo: estaba a la vista.

    Esa señal guió las primeras perforaciones. Alrededor de 1909 se abrió el primer pozo en la quebrada. En 1911 se perforó en el cerro Capiazuty, y esa fecha quedó, muchos años después, como una de las razones para fijar el año fundacional de la localidad.

    Lo que vino después ordenó el mapa del departamento San Martín tal como se conoce hoy.

    El pozo que llegó a 3.500 metros

    Con YPF ya conformada como empresa estatal, la perforación del pozo CD X-6 marcó el punto de quiebre. Fue la más profunda de su tiempo: 3.500 metros. Lo que encontró abajo justificó abrir toda el área de Campo Durán, casi sobre el límite con Bolivia, y a partir de ahí el Estado decidió construir arriba lo que hacía falta para sacar el crudo.

    La cronología es corta y explica el norte entero:

    • 1909 — primera perforación en la Quebrada Iquirá
    • 1911 — perforación en el cerro Capiazuty
    • CD X-6 — 3.500 metros de profundidad, el pozo que abrió Campo Durán
    • Destilería de Campo Durán — planta de procesamiento en la zona de frontera
    • Poliducto — transporte de combustible hasta el centro del país
    • Gasoducto — más de 1.300 kilómetros en paralelo, energía para el país durante más de siete décadas

    El pueblo no nació de una plaza ni de una parroquia: nació de un campamento. YPF instaló donde hoy está Aguaray un centenar de casas rodantes y casillas desmontables para alojar a los técnicos. Sumó un pabellón de comedor, una sala de enfermería y hasta un espacio para que los operarios hicieran deporte. Alrededor de ese campamento ya vivía gente: unas pocas familias criollas hacia el oeste y, hacia el este, las comunidades chané.

    Esa convivencia armó la identidad del lugar. Los hijos y nietos de los inmigrantes y criollos que llegaron con el petróleo crecieron al lado de las comunidades chané y guaraníes, y cada grupo tomó algo del otro. Aguaray fue sumando escuelas, hospital, edificio municipal, calles pavimentadas y servicios.

    El cumpleaños que eligió el pueblo

    Pero durante casi todo el siglo XX Aguaray no tuvo fecha para festejarse. Había pueblo, había historia y había memoria, y no había un día en el calendario.

    Eso se resolvió recién el 5 de mayo de 1997. Una comisión formada por docentes hizo un trabajo de investigación: recogieron testimonios de los pobladores más antiguos, buscaron documentación en bibliotecas del sur de Bolivia, juntaron mapas y material histórico, y después consultaron al pueblo. De ahí salió la definición del 16 de agosto de 1911 como fecha fundacional.

    Es un detalle que cambia el sentido de la efeméride. Aguaray no heredó su cumpleaños de un acta colonial ni de un decreto provincial: se lo puso a sí misma, casi noventa años después, con una investigación y una consulta. La fecha es tan del pueblo como la historia que conmemora.

    De ese trabajo salió también un libro, Aguada del Zorro, con capítulos dedicados a las comunidades originarias, su cultura y su cosmovisión, ilustrados con fotografías de época. Años después se publicó una edición ampliada, y hoy es material de consulta de estudiantes y docentes de toda la zona norte.

    La posta la tomó después Carlos Vera, hijo de pioneros que llegaron a comienzos del siglo XX y se dedicaron a la cría y venta de animales en la Finca Ñacatimbaí, al pie de las serranías del oeste. Vera recopila lo que le confían otros vecinos —fotos, documentos, relatos— y sostiene desde las redes sociales un archivo visual del pueblo que ninguna institución armó.

    Que la memoria histórica de una localidad de 115 años dependa de que un vecino junte fotos en su celular dice algo sobre cómo se conserva el patrimonio en el interior. También dice que, mientras haya alguien haciéndolo, no se pierde.

    Queda una pregunta que la historia de Aguaray plantea sola y que no se responde con efemérides. El pueblo se levantó sobre un recurso, y los recursos se agotan o se vuelven menos rentables. Qué pasa con una comunidad cuando la actividad que le dio origen deja de ser el centro, y cuánto de la infraestructura y del empleo que quedaron de aquella etapa sigue funcionando hoy, es un tema que merece números propios.

  • El certificado de defunción de San Martín no dice de qué murió

    El certificado de defunción de San Martín no dice de qué murió

    Especial / Profundo

    Se cumplen 176 años de la muerte del Libertador, ocurrida el 17 de agosto de 1850 en Francia. No quedaron constancias médicas de los profesionales que lo atendieron, y todo lo que hoy se sabe sobre sus enfermedades salió de las cartas que escribió durante cuarenta años.

    José de San Martín murió a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en su casa de la Grande Rue 105, en Boulogne-sur-Mer. El acta consigna que tenía 72 años, cinco meses y 23 días. No consigna la causa.

    Tampoco quedaron historias clínicas. Los médicos que lo atendieron a lo largo de su vida no dejaron registros conservados, y la medicina de la época no contaba con radiografías ni estudios bacteriológicos. Todo lo que sabemos sobre su salud proviene de una sola fuente: la correspondencia. Cartas suyas y de quienes lo rodearon, donde se describen síntomas.

    Sobre ese material trabajó Mario Dreyer, médico del Hospital de Clínicas y profesor de la UBA, que reconstruyó la historia clínica del Libertador y publicó el resultado en 1982, en un libro editado por la Academia Nacional de Ciencias.

    Tres enfermedades y cuarenta años de cartas

    Dreyer identificó tres dolencias crónicas: asma, gota y úlcera.

    Las primeras manifestaciones de la úlcera están registradas en 1814. En la terminología de entonces se las llamaba «ataques de sangre». En enero de 1816, San Martín le escribió a Tomás Godoy Cruz que un ataque de esos lo había tenido diecinueve días postrado.

    En julio de 1817, el cirujano del Ejército de los Andes, Juan Isidro Zapata, le mandó una carta alarmada a Tomás Guido, amigo íntimo del general. Le decía que preveía pronto el final de su vida si no se distraía de las preocupaciones diarias, y le pedía que usara toda su amistad para que San Martín se acordara alguna vez de sí mismo. Zapata ya entendía el peso del factor emocional: las tres enfermedades se agravan con el estrés.

    La gota apareció a los 39 años y le tomaba muñecas, manos y pies. Guido escribió en sus memorias que los ataques le entorpecían la articulación de la muñeca derecha y lo dejaban sin poder escribir. También contó algo menos conocido: el propio Zapata lo indujo a un uso desmedido del opio, hasta que San Martín llegó a considerarlo indispensable. Guido admite que muchas veces le escondía los frascos.

    Del asma quedaron menos rastros. Desde Mendoza, mientras preparaba el Ejército de los Andes, escribió que hacía tres meses que para poder dormir tenía que estar sentado en una silla.

    El hombre que encontró Alberdi

    En septiembre de 1843, Juan Bautista Alberdi lo visitó en París. Iba con una imagen armada y se encontró con otra.

    Esperaba a un anciano acabado por la enfermedad. Escribió que lo halló más joven y más ágil que todos los generales de la guerra de independencia que había conocido. Esperaba solemnidad y encontró a alguien que hablaba sin afectación, con la llanura de un hombre común, con voz gruesa y ademanes vivos.

    Alberdi también dejó constancia de un rumor que circulaba en Buenos Aires sobre el origen indígena y extramatrimonial del general, y de cómo se dio cuenta de que era falso apenas lo vio.

    De esa visita quedó otra escena: en un ángulo del escritorio, colgada en la pared, estaba la espada. Alberdi contó que tuvo el placer de tocarla.

    Lo que más lo impresionó fue la modestia. Anotó que San Martín se refería a sí mismo como si no hubiera hecho nada notable, y que no hay registro de que haya facilitado datos o notas para redacciones que podrían haberle sido honrosas, siendo probablemente el hombre público más solicitado para eso.

    Por qué el norte lleva su nombre

    San Martín nunca combatió en Salta. Y sin embargo el departamento donde está Tartagal se llama General José de San Martín.

    La razón es la otra mitad del plan. Mientras él preparaba el cruce de los Andes en Mendoza, la defensa de la frontera norte quedó a cargo de Martín Miguel de Güemes y de las milicias gauchas, que contuvieron los avances realistas por el Alto Perú. Esa división de tareas fue lo que le permitió a San Martín abandonar la idea de avanzar por el norte y jugarse al paso por Chile.

    El departamento se creó mucho después, el 29 de julio de 1948, por Ley Provincial 947, al desmembrarse el antiguo departamento de Orán. Un año más tarde, en septiembre de 1949 y por Ley 1083, Tartagal fue declarada ciudad y capital del nuevo departamento.

    Cómo fue el último día

    El 6 de agosto de 1850 hizo su último paseo en carruaje. El 17 se levantó tranquilo, pasó a la habitación de su hija Mercedes, pidió que le leyeran los diarios y comió algo. Hizo poner rapé en su caja para convidarle al médico que iba a llegar más tarde.

    Después de las dos de la tarde empezaron los dolores de estómago. El médico no se alarmó: dijo que ese ataque iba a pasar como los anteriores. Y en efecto los dolores calmaron. Su yerno, Mariano Balcarce, contó que el general dijo que se sentía más aliviado y pidió que lo llevaran a su cuarto. Apoyó la cabeza en el almohadón y murió, según escribió, como si hubiera caído en el sueño más apacible.

    A partir de esos relatos, Dreyer descartó una falla pulmonar —nadie describe asfixia— y concluyó que se trató de un shock hemorrágico causado por la úlcera. El detalle que lo llevó ahí fue el frío que San Martín dijo sentir en los últimos minutos, compatible con una pérdida brusca de sangre.

    Es una reconstrucción, no un diagnóstico. Ciento treinta y dos años después de la muerte, y sin un solo documento médico.

  • A 15 años del doble crimen de las turistas francesas: las fallas judiciales y las deudas de un caso sin resolver

    A 15 años del doble crimen de las turistas francesas: las fallas judiciales y las deudas de un caso sin resolver

    Especial / Profundo

    A 15 años del hallazgo de los cuerpos de Cassandre Bouvier y Houria Moumni, el expediente judicial sigue siendo el reflejo de las mayores grietas del sistema de investigación criminal en Salta. Un repaso por las irregularidades de la causa, la absolución de inocentes por la Corte Suprema y la exigencia de garantías procesales en la provincia.

    El caso: 15 años sin respuestas definitivas

    El cumplimiento de 15 años del hallazgo de los cuerpos de Cassandre Bouvier y Houria Moumni en la quebrada de San Lorenzo reabre un capítulo determinante en la historia institucional de la provincia. Lo que inicialmente se presentó como un crimen atroz resuelto con celeridad por la policía y la justicia salteña derivó, con el paso de los años, en una trama de severas irregularidades, pruebas viciadas e impunidad.

    A la fecha, la causa carece de un cuadro de autores materiales e intelectuales plenamente identificados bajo condena firme y científica. El caso trascendió las fronteras provinciales y nacionales no solo por la gravedad del hecho, sino por haberse convertido en una muestra clara de las deficiencias del sistema de instrucción penal en la recolección de evidencia, la preservación de la escena del crimen y el resguardo de los derechos fundamentales.

    Puntos clave de las irregularidades en la causa

    • Alteración de la escena y cadena de custodia: La recolección inicial de rastros y material biológico presentó falencias graves que condicionaron la validez de los peritajes posteriores.
    • Denuncias de apremios ilegales: Las investigaciones iniciales estuvieron marcadas por testimonios coercitivos y denuncias de torturas policiales para la obtención de confesiones, un vicio que contaminó el arranque del proceso.
    • Incongruencias periciales: Existieron contradicciones insalvables entre los laboratorios de genética forense respecto a las muestras de ADN halladas en las víctimas y las atribuidas a los distintos acusados.
    • Prisión de un inocente: Santos Clemente Vera, un trabajador rural sin antecedentes, permaneció encarcelado injustamente durante más de una década debido a un fallo de segunda instancia que revocó su absolución inicial sin la realización de un nuevo juicio.

    El impacto en la doctrina judicial: la intervención de la Corte Suprema

    La resolución del caso dio un giro decisivo tras la intervención de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). El máximo tribunal del país dejó sin efecto la condena a prisión perpetua de Santos Clemente Vera, remarcando que se habían vulnerado de forma flagrante las garantías del debido proceso y el derecho a la revisión previa antes de dictar una pena privativa de la libertad.

    La absolución definitiva y posterior liberación de Vera expuso la fragilidad de las sentencias basadas en presunciones sin respaldo científico concluyente y puso en evidencia el riesgo de cerrar causas complejas mediante el encarcelamiento de personas en situación de vulnerabilidad social.

    Lectura territorial REDmedios: las lecciones para el sistema penal de Salta

    Para la estructura judicial provincial, y en particular para los distritos judiciales del norte como San Martín y Orán, el caso de las turistas francesas deja lecciones de aplicación cotidiana:

    • Vulnerabilidad y garantías de defensa: La causa demostró que los sectores con menores recursos o sin acceso a defensas técnicas de alta complejidad corren mayores riesgos de sufrir abusos o condenas injustas ante investigaciones policiales apresuradas.
    • Necesidad de autonomía pericial: El juzgamiento criminal en los tribunales de Tartagal y Orán requiere de forma indispensable cuerpos de investigación científica independientes de la fuerza policial preventiva, garantizando la imparcialidad en la recolección de pruebas.
    • Transparencia en la cadena de custodia: La implementación rigorosa de protocolos unificados de secuestro de evidencia es el único camino para evitar nulidades procesales en causas por delitos graves, crimen organizado o narcotráfico.

    Qué muestra este caso a futuro

    El doble crimen de las turistas francesas permanece como una deuda abierta del Estado provincial con las familias de las víctimas y con la sociedad salteña. Transcurridos 15 años, la principal enseñanza institucional radica en que la búsqueda de justicia no admite atajos procesales ni la fabricación de culpables: solo la investigación científica rigurosa, transparente y respetuosa de las garantías constitucionales puede asegurar la verdad y evitar que la impunidad se consolide en la provincia

  • Mercado Pago bajo la lupa: qué se cuestiona del “prode” del Mundial 2026

    Mercado Pago bajo la lupa: qué se cuestiona del “prode” del Mundial 2026

    Datos y Explicadores

    Mercado Pago quedó bajo la lupa de reguladores del juego por una función vinculada al Mundial 2026 que permite a usuarios participar en torneos de pronósticos entre amigos. La controversia gira en torno a si esa herramienta puede ser considerada una modalidad de juego no autorizado o si se trata solo de una dinámica recreativa dentro de la billetera digital.

    El cuestionamiento fue planteado por la Asociación de Loterías Estatales Argentinas, que advirtió sobre los “torneos de amigos” incluidos en el Fixture 2026. La función permite pronosticar resultados de partidos y, en una de sus modalidades, fijar montos de referencia entre participantes.

    Según la entidad, esa mecánica podría encuadrarse dentro de actividades de juego que requieren autorización estatal. El punto sensible es que se combina fútbol, competencia entre usuarios, premios o montos asociados y una plataforma de uso masivo.

    Mercado Pago rechazó esa interpretación. La empresa sostuvo que no recauda, administra ni distribuye dinero entre participantes, y que la herramienta no funciona como una casa de apuestas.

    La discusión aparece en un contexto de preocupación creciente por el avance de las apuestas online, especialmente entre adolescentes. En el Congreso también se debate una regulación para limitar publicidad, acceso y promoción de plataformas de juego.

    Para Salta y el norte, el tema no es lejano. Las billeteras virtuales ya forman parte de la vida cotidiana de familias, comercios y jóvenes. Cuando una aplicación de uso diario incorpora dinámicas de pronóstico, competencia o premios asociadas al fútbol, la frontera entre entretenimiento y apuesta puede volverse menos clara.

    La controversia no está cerrada. Pero sí deja una pregunta de fondo: cómo regular las nuevas formas de juego digital antes de que se naturalicen en entornos masivos, familiares y de fácil acceso.

  • A 71 años del bombardeo a Plaza de Mayo: la masacre civil que marcó la historia argentina

    A 71 años del bombardeo a Plaza de Mayo: la masacre civil que marcó la historia argentina

    Especial / Profundo

    El 16 de junio de 1955, la Plaza de Mayo fue escenario de uno de los ataques más graves contra población civil en la historia argentina. Aviones de la Marina y de sectores de la Fuerza Aérea bombardearon la zona de Casa Rosada, Plaza de Mayo y alrededores en un intento de asesinar al entonces presidente Juan Domingo Perón y forzar la caída de su gobierno.

    El ataque ocurrió en pleno día y alcanzó a trabajadores, transeúntes, pasajeros del transporte público y personas que circulaban por el centro porteño. Las estimaciones históricas hablan de más de 350 muertos y cerca de 2.000 heridos, aunque investigaciones oficiales posteriores lograron identificar 308 víctimas fatales.

    El intento golpista fracasó ese día, pero dejó una marca profunda en la vida política argentina. Tres meses después, en septiembre de 1955, Perón fue derrocado por un levantamiento militar que dio inicio a una nueva etapa de proscripción, persecución política y ruptura institucional.

    Durante décadas, el bombardeo a Plaza de Mayo tuvo un lugar incómodo en la memoria pública. La magnitud del ataque, la cantidad de víctimas civiles y el silencio posterior hicieron que el episodio fuera recordado de manera fragmentada, muchas veces atravesado por disputas políticas antes que por una reconstrucción institucional de los hechos.

    Con los años, el Estado argentino avanzó en distintos reconocimientos. En 2008 se inauguró un monumento en homenaje a las víctimas y en 2009 se sancionó una ley de reparación para familiares y sobrevivientes.

    A 71 años, el bombardeo sigue siendo una herida histórica porque expone hasta dónde puede llegar la violencia política cuando se quiebra el orden democrático. Más allá de las identidades partidarias, el hecho permanece como una advertencia sobre el valor de la convivencia institucional y la protección de la población civil.

  • Zelenski propuso un cara a cara con Putin, pero Rusia respondió con frialdad

    Zelenski propuso un cara a cara con Putin, pero Rusia respondió con frialdad

    Especial / Profundo

    El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, propuso mantener una reunión directa con Vladimir Putin en un país neutral para intentar destrabar una salida diplomática a la guerra. La iniciativa busca llevar la negociación al máximo nivel político, aunque por ahora Rusia respondió con distancia.

    La propuesta incluye discutir un posible alto el fuego, el intercambio de prisioneros y condiciones para avanzar hacia una negociación más amplia. Desde Kiev, el planteo apunta a mostrar disposición al diálogo y presionar a Moscú para definir si está dispuesto a sentarse en una mesa directa.

    El Kremlin, sin embargo, no dio señales claras de aceptar el encuentro. La respuesta rusa fue fría y mantuvo las reservas sobre una eventual cumbre entre ambos mandatarios, en un contexto donde las condiciones de cada parte siguen lejos de un acuerdo.

    La guerra en Ucrania continúa sin una negociación decisiva al más alto nivel. Cada intento diplomático queda condicionado por el frente militar, las exigencias territoriales, la presión internacional y el rol de los países que podrían actuar como mediadores.

    Para Salta y el norte argentino, el tema no tiene un impacto directo, pero sí forma parte de una agenda global que influye sobre precios internacionales, energía, fertilizantes, alimentos y estabilidad económica. Por eso, el interés no está solo en la diplomacia, sino también en las consecuencias que los conflictos largos generan sobre economías alejadas del frente de guerra.

    La propuesta de Zelenski abre una nueva señal política, pero todavía no cambia el escenario de fondo. Mientras no haya aceptación concreta de Rusia ni condiciones compartidas para negociar, el cara a cara seguirá siendo una posibilidad diplomática más que un avance real hacia el fin del conflicto.

  • Otro derrame expone el riesgo de los pozos petroleros abandonados en el norte de Salta

    Otro derrame expone el riesgo de los pozos petroleros abandonados en el norte de Salta

    Especial / Profundo

    Un nuevo derrame en un yacimiento inactivo del área Aguaragüe volvió a encender la alarma sobre los pozos petroleros que permanecen sin abandono definitivo en el norte de Salta. El caso se registró en una zona de yungas de Campamento Vespucio, en General Mosconi, y reabrió una discusión que combina ambiente, control estatal, responsabilidad empresaria y trabajo local.

    En el lugar se tomaron muestras de suelo que serán analizadas por un laboratorio especializado de Tartagal, con el objetivo de determinar la composición de las surgencias y su posible impacto ambiental. El episodio se suma a otros antecedentes que ya habían puesto en evidencia los riesgos de los pasivos petroleros en la región.

    El problema de fondo no es solo el derrame puntual, sino la existencia de pozos inactivos que no fueron cerrados de manera definitiva. En Salta hay cerca de 1.400 pozos petroleros, pero apenas unos 50 mantienen algún nivel de producción. El resto forma parte de una estructura heredada de décadas de actividad hidrocarburífera que todavía necesita relevamiento, control técnico y remediación.

    El norte provincial ya conoce los costos de esa falta de cierre adecuado. En Lomas de Olmedo, el pozo LO-X10 permanece con fugas desde 2023 y generó acciones por daños sobre suelos, acuíferos, flora, fauna silvestre y animales de cría en zonas cercanas a La Estrella, en Pichanal. Otro antecedente grave fue el pozo MDT-14, en Puesto Guardián, que tuvo erupciones de hidrocarburos mezclados con agua en 2006 y recién pudo ser sellado años después.

    La Provincia informó que inició un relevamiento de los pozos que siguen sin los sellados exigidos para su abandono definitivo. Ese paso aparece como clave para dimensionar el riesgo real y definir responsabilidades, porque los pasivos ambientales no desaparecen solos: requieren monitoreo, intervención técnica y controles sostenidos.

    El diputado por San Martín, Nicolás Arce, planteó que el problema también puede abrir una oportunidad de trabajo genuino en la zona. Las tareas de saneamiento, medición, apertura de caminos, instalación de obradores, toma de muestras y cierre técnico podrían involucrar a empresas y trabajadores del departamento, donde existe experiencia vinculada a la actividad petrolera.

    Para San Martín y Orán, el tema tiene una lectura directa: el norte no solo fue territorio de extracción, también convive con las consecuencias ambientales cuando los proyectos quedan sin control suficiente. La discusión de fondo es si la provincia puede transformar un pasivo heredado en una política seria de remediación, prevención y empleo local.

    El nuevo derrame en Aguaragüe vuelve a mostrar que los pozos abandonados no son un problema del pasado. Son una deuda ambiental activa, ubicada en territorios donde viven comunidades, trabajan productores y todavía existen capacidades técnicas que podrían ser parte de la solución.

  • Franco Colapinto y el fenómeno que volvió a encender al automovilismo argentino

    Franco Colapinto y el fenómeno que volvió a encender al automovilismo argentino

    Especial / Profundo

    Franco Colapinto dejó de ser solo una promesa del automovilismo para convertirse en un fenómeno que volvió a mover algo más amplio en la Argentina: entusiasmo, identificación y una ilusión que hacía años no encontraba una figura tan clara en la máxima categoría.

    El impacto no se explica solo por el talento. También hay una combinación de contexto, oportunidad y una forma de llegar a la gente que lo volvió distinto. En Colapinto no aparece solo el piloto rápido: aparece un perfil auténtico, joven y cercano, capaz de generar vínculo con públicos que no necesariamente ven automovilismo todos los fines de semana.

    Ahí está una parte fuerte del fenómeno. En un país donde el deporte muchas veces necesita figuras que trasciendan su disciplina, Colapinto empezó a ocupar ese lugar. No solo por lo que puede hacer en pista, sino por lo que representa para una generación que vuelve a ver a un argentino compitiendo en la élite global.

    También hay una lectura de fondo para el automovilismo. Su aparición reactivó conversaciones que parecían lejanas: más interés por la Fórmula 1, más atención de marcas, más atención mediática y hasta la posibilidad de que el país vuelva a ser mirado dentro del mapa grande de la categoría.

    No es poco. Durante años, la Fórmula 1 quedó como una pasión más nostálgica que presente para buena parte del público argentino. Colapinto rompió esa distancia y volvió a meter el tema en agenda con un protagonista actual, competitivo y con llegada.

    Por eso, más que una historia individual, lo que aparece es un fenómeno colectivo. El país no está mirando solo a un piloto. Está proyectando en él una ilusión deportiva que hacía tiempo no encontraba un nombre propio tan fuerte.

  • Malvinas en el norte: la memoria que sigue viva en Tartagal y San Martín

    Malvinas en el norte: la memoria que sigue viva en Tartagal y San Martín

    Especial / Profundo

    Cada 2 de abril, la Argentina vuelve la mirada sobre Malvinas. Pero en el norte salteño la fecha no se reduce a un acto ni a una bandera izada una vez al año. En Tartagal y en todo San Martín, Malvinas sigue teniendo nombres, rostros, historias y familias que cargan una memoria viva.

    La guerra ocurrió a más de 3.000 kilómetros de distancia, pero sus marcas también quedaron en esta parte del país. En el departamento San Martín hay veteranos que regresaron, reconstruyeron su vida y convirtieron esa experiencia en una causa permanente de memoria, reconocimiento y soberanía. Por eso, cada homenaje local tiene un peso distinto: no recuerda algo ajeno, recuerda a hombres de esta tierra.

    En Tartagal, esa memoria se expresa de varias maneras. Está en los actos, sí, pero también en la vigilia, en la presencia de excombatientes en escuelas, en las charlas, en las muestras y en un proyecto que resume bien el valor que tiene Malvinas para la zona: el Museo de Malvinas que impulsan veteranos locales para preservar objetos, relatos y documentos que no quieren que se pierdan con el paso del tiempo.

    Ahí está una de las claves. Malvinas no solo se homenajea: también se transmite. En una región joven, donde muchas veces la agenda diaria corre detrás de la urgencia social y económica, sostener la memoria es una forma de defender identidad. No alcanza con repetir una consigna. Hace falta contar quiénes fueron, qué vivieron y por qué siguen siendo parte de la historia concreta de Tartagal y San Martín.

    En el norte, además, la palabra héroe no aparece vacía. Aparece vinculada a personas que después de la guerra siguieron haciendo comunidad. Muchos veteranos no solo cargaron con el peso de lo vivido, sino que además se transformaron en referentes de memoria, solidaridad y pertenencia. Eso explica por qué la causa Malvinas mantiene una fuerza especial en esta región.

    También hay una dimensión más profunda. Malvinas sigue interpelando a la Argentina sobre soberanía, defensa, reconocimiento y deuda histórica con quienes combatieron. Pero en Tartagal esa discusión baja a una escala más humana: la de los nombres propios, la de los sobrevivientes, la de las familias, la de los compañeros que ya no están.

    Por eso, la fecha no debería leerse solo como conmemoración. En San Martín, Malvinas funciona como un puente entre historia y presente. Une generaciones, sostiene símbolos y recuerda que la patria también se construye en los márgenes del mapa, donde la memoria no depende de grandes discursos sino de personas concretas que se niegan a dejar caer el olvido.

    A 44 años de la guerra, el mensaje desde el norte salteño sigue siendo claro: Malvinas no es una efeméride. Es una causa viva, una memoria activa y una parte profunda de la identidad de Tartagal y de todo San Martín.