Economía & Producción
El presidente de Banco Macro, Jorge Brito, señaló que la actividad privada atraviesa una etapa de “estrangulamiento” y planteó la necesidad de debatir el ritmo del proceso desinflacionario. Si bien reconoció los resultados fiscales y monetarios del Gobierno en la baja de la inflación, sostuvo que el impacto sobre la economía real obliga a revisar la velocidad del ajuste.
Brito afirmó que comparte la política fiscal y monetaria orientada a consolidar el superávit y reducir la inflación, pero advirtió que el actual escenario genera tensiones en el sector productivo. En ese marco, consideró que podría evaluarse una mayor prudencia en materia monetaria para evitar mayores efectos contractivos sobre la actividad privada.
También se refirió a la situación del crédito, en particular a las restricciones históricas para prestar dólares en el sistema financiero argentino. Señaló que, con mecanismos prudentes y escalonados, ampliar el acceso al financiamiento en moneda extranjera podría canalizar parte de los dólares que hoy están fuera del sistema y dinamizar sectores con capacidad de generar divisas.
El titular de la entidad aclaró que no se trata de una apertura total e inmediata del crédito en dólares, sino de analizar alternativas que permitan impulsar la inversión sin comprometer la estabilidad financiera.
Para economías regionales como las del norte argentino, donde el acceso al financiamiento productivo es limitado y las tasas en pesos resultan elevadas, el debate sobre crédito y política monetaria tiene impacto directo. Sectores como agroindustria, minería y pymes comerciales dependen en gran medida de la disponibilidad de capital de trabajo y líneas de inversión.
En paralelo, Brito inauguró en Mendoza el Parque Solar Anchoris, desarrollado por Genneia, empresa de energías renovables que también preside. El proyecto demandó una inversión de 160 millones de dólares y forma parte de un plan que prevé ampliar la capacidad instalada en energía solar en la región de Cuyo hacia 2026.
El planteo del banquero se inscribe en un debate más amplio sobre cómo compatibilizar el objetivo de estabilidad macroeconómica con la necesidad de sostener la actividad y el empleo en un contexto de reconfiguración productiva.

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