Contrabando, ferias y baja del consumo: la crisis que golpea al comercio salteño

Economía y Producción

El comercio formal en Salta atraviesa un momento crítico, atravesado por una combinación que se volvió cada vez más difícil de sostener: caída del consumo, aumento de costos y competencia creciente de la informalidad.

Desde la Cámara de Comercio e Industria de Salta advirtieron que el sector viene de un 2025 muy flojo y que el arranque de 2026 tampoco logró mostrar la recuperación que muchos esperaban. El problema, según el diagnóstico empresario, no pasa por un solo factor, sino por una presión acumulada que deja a muchos locales con ventas insuficientes para cubrir sus gastos mensuales.

El presidente de la entidad, Gustavo Herrera, planteó que una de las principales causas es la pérdida del poder adquisitivo. Con ingresos más ajustados, los consumidores compran menos, postergan gastos o directamente buscan precios en circuitos informales, ferias y venta ilegal.

En Salta, además, el cuadro tiene un componente particular: la competencia del contrabando y de la mercadería que circula por fuera del sistema formal. En una provincia con dinámica fronteriza, ese fenómeno impacta de manera directa sobre los comercios registrados, que deben afrontar alquileres, impuestos, servicios, salarios y costos operativos que otros circuitos no pagan.

Según el planteo del sector, entre el 40% y el 50% del precio de venta de un producto formal puede estar explicado por la carga impositiva. A eso se suman aumentos en luz, gas, transporte, combustible y alquileres, que terminan achicando todavía más el margen de rentabilidad.

La consecuencia es doble. Por un lado, hay comercios que venden menos y se les hace cada vez más difícil sostener la estructura. Por otro, la informalidad gana terreno porque ofrece precios con los que el mercado formal no puede competir en igualdad de condiciones.

El problema no afecta solo a los comerciantes. También impacta en el empleo, en la recaudación y en la vida económica de las ciudades. Cuando cierran o se debilitan locales formales, se resiente una parte del entramado productivo urbano que genera trabajo, movimiento comercial y actividad en barrios y centros urbanos.

En Salta capital, la presión se siente con fuerza en locales que deben sostener costos altos con ventas planchadas. En el norte provincial, además, se suma la competencia de mercadería informal y de frontera, que en muchos rubros altera el mercado y achica todavía más el espacio para el comercio legal.

Desde la Cámara reclamaron una reforma tributaria, reducción de impuestos y planes de pago más accesibles para aliviar la situación. Pero el trasfondo del problema es más amplio: mientras los ingresos de las familias sigan golpeados y la informalidad siga creciendo, el comercio formal va a seguir corriendo desde atrás.

La crisis comercial en Salta ya no se explica solo por la baja del consumo. Hoy también muestra una disputa desigual entre quienes pagan todos los costos de operar y quienes venden por fuera de las reglas. Ahí está uno de los nudos más delicados de la economía local.

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