Energía cara: el problema que amenaza a las industrias del NOA este invierno

Economía y Producción

El panorama energético para las industrias del NOA aparece complejo de cara al invierno. Aunque la reversión del Gasoducto Norte permitió cambiar el flujo histórico del sistema y llevar gas desde Vaca Muerta hacia el norte argentino, las obras todavía no alcanzan para resolver el problema de fondo: el costo de la energía para producir.

El punto central no sería la falta de gas para los hogares, cuya demanda estaría cubierta, sino el impacto sobre las industrias. Muchas empresas de la región podrían enfrentar restricciones en su capacidad firme contratada o verse obligadas a comprar gas natural licuado regasificado, una alternativa más cara que encarece la producción.

La reversión del Gasoducto Norte fue una obra clave porque permitió dejar atrás la dependencia del gas proveniente de Bolivia y comenzar a abastecer al norte con producción nacional. Sin embargo, el sistema todavía necesita obras complementarias en plantas compresoras como Ferreira, Leones, Lumbreras y Recreo para ampliar su capacidad.

Actualmente, el transporte hacia el norte rondaría los 15 millones de metros cúbicos diarios. Con las obras terminadas podría llegar a unos 19 millones, pero aun así el límite seguiría siendo importante porque falta infraestructura suficiente para evacuar más gas desde Vaca Muerta hacia el resto del país.

Para Salta y el NOA, el problema no es menor. La energía es uno de los factores que define si una industria puede competir, sostener empleo, ampliar producción o invertir. Cuando el gas llega más caro o con menor previsibilidad, el impacto se traslada a costos, márgenes y decisiones empresarias.

La Unión Industrial de Salta advirtió que podría haber una reducción del 35% en la capacidad firme contratada para industrias locales. Ese dato enciende una alerta porque afecta directamente a sectores productivos que necesitan continuidad energética para operar durante los meses de mayor demanda.

La discusión también cruza a la minería, el litio, el cobre, los parques industriales y la producción regional. Sin energía disponible, competitiva y previsible, cualquier plan de desarrollo productivo en el norte argentino queda limitado.

El caso muestra una tensión estructural del federalismo económico argentino. Vaca Muerta puede generar gas y dólares, pero si la infraestructura no permite distribuir esa energía en condiciones competitivas, las regiones alejadas de los centros de producción siguen pagando costos más altos.

El desafío para el NOA no será solo tener gas, sino tener energía a un precio que permita producir, invertir y sostener empleo. En ese punto, las obras pendientes y la planificación energética serán claves para saber si el norte puede aprovechar el nuevo mapa energético nacional o si seguirá compitiendo en desventaja.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *