Economía y Producción
El comercio pyme sigue sin mostrar señales firmes de recuperación. Las ventas minoristas volvieron a caer en abril y el consumo continúa condicionado por salarios ajustados, costos altos y familias que priorizan compras básicas.
Según los datos del sector, las ventas minoristas pyme bajaron 3,2% interanual en abril y acumulan una caída del 3,5% en el primer cuatrimestre del año. También hubo una baja mensual desestacionalizada del 1,3%, lo que muestra que la recuperación todavía no logra consolidarse.
El impacto se siente con más fuerza en rubros vinculados a consumo postergable. Bazar y decoración, perfumería, ferretería, materiales eléctricos y construcción estuvieron entre los sectores más golpeados. Farmacia fue el único rubro que mostró crecimiento, una señal de que las familias siguen concentrando el gasto en necesidades básicas.
Las ventas online crecieron, pero no alcanzan para compensar la caída general. Para muchos comercios, la digitalización ayuda a sostener movimiento, aunque no reemplaza el volumen perdido en mostrador.
El problema central es que la desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una mejora clara del poder de compra. Si los salarios no recuperan terreno, el consumo sigue limitado y los comercios trabajan con márgenes cada vez más ajustados.
La cautela también aparece en las decisiones de inversión. Casi seis de cada diez comerciantes consideran que no es un buen momento para invertir, mientras que solo una minoría ve condiciones favorables para ampliar, renovar equipamiento o asumir nuevos compromisos.
En Salta capital y en ciudades del interior como Orán, Tartagal o Mosconi, el comercio depende mucho del ingreso mensual de trabajadores, jubilados, empleados públicos, privados y beneficiarios de prestaciones sociales. Cuando ese dinero alcanza solo para lo indispensable, la caída se siente rápido en los negocios de cercanía.
El escenario deja a muchas pymes en modo defensivo: cuidar stock, evitar endeudarse, reducir gastos y esperar señales más claras de recuperación. La baja demanda y los costos de reposición siguen siendo dos de los principales frenos.
La economía cotidiana muestra así una tensión clara: algunos indicadores macro pueden mejorar, pero en la calle el consumo todavía no repunta. Para los comercios regionales, la recuperación dependerá de que vuelva el poder de compra y de que haya condiciones más previsibles para invertir.

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