Salud pública bajo presión: hospitales salteños enfrentan pico respiratorio y falta de recursos

Social / Contexto local

La salud pública salteña atraviesa semanas de fuerte presión por el aumento de enfermedades respiratorias, especialmente en niños, mientras los hospitales también enfrentan reclamos por deudas de obras sociales, mayor demanda de pacientes y recortes en insumos clave.

El Hospital Materno Infantil trabaja con una alta proporción de patologías respiratorias, que representan entre el 85% y el 90% de las consultas e internaciones actuales. La situación también se replica en hospitales del interior, como Orán, Tartagal, Embarcación, Joaquín V. González, Metán y Rosario.

El punto más sensible está en los menores de cinco años. Salud Pública advirtió que la baja vacunación complica el escenario y aumenta el riesgo de cuadros graves. De hecho, hay niños internados con afecciones severas y algunos requieren asistencia respiratoria.

A la presión sanitaria se suma el problema financiero. La Provincia reclama que Nación redujo el envío de antivirales para gripe, tratamientos que tienen un costo elevado y que pueden ser decisivos en pacientes de riesgo. Según los datos informados, cada tratamiento ronda los $200 mil.

Otro frente crítico es la deuda de obras sociales con el sistema público. Osprera, por ejemplo, tendría una deuda superior a los $5 mil millones. Al mismo tiempo, creció un 47% la atención de pacientes con cobertura social en hospitales públicos, lo que aumenta la carga sobre guardias, camas, insumos y personal.

El contexto económico también empuja a más personas hacia el sistema estatal. Cuando una familia no consigue turno, no puede pagar diferencias o enfrenta demoras en prestadores privados, termina recurriendo al hospital público, que debe absorber esa demanda.

En el norte provincial, el impacto puede sentirse con más fuerza. Hospitales como los de Orán, Tartagal y Embarcación atienden a una población amplia, con distancias importantes, demanda regional y menor disponibilidad de alternativas privadas. Por eso, cualquier aumento de casos respiratorios o falta de insumos tensiona más rápido la capacidad de respuesta.

La situación también enciende alertas por otras enfermedades, como tuberculosis, HIV y sífilis, que requieren seguimiento, prevención y tratamientos sostenidos. El problema sanitario no se reduce al pico respiratorio: muestra un sistema exigido por más demanda y menos margen financiero.

La señal principal es clara: la prevención vuelve a ser clave. Vacunación, consulta temprana y disponibilidad de insumos pueden marcar la diferencia en las próximas semanas, especialmente para niños, adultos mayores y personas con factores de riesgo.

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