Marcha universitaria: el reclamo por presupuesto llegó hasta la Corte Suprema

Política institucional

La cuarta Marcha Federal Universitaria volvió a reunir a estudiantes, docentes, no docentes, investigadores y autoridades académicas en reclamo por presupuesto, salarios y cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

La movilización tuvo como centro la Plaza de Mayo y se replicó en distintas provincias, incluida Salta. En esta oportunidad, el reclamo sumó un planteo institucional más fuerte: pedir que la Corte Suprema acompañe a las universidades y garantice que el Gobierno cumpla con la ley.

El eje del conflicto sigue siendo el financiamiento. Las universidades nacionales sostienen que el presupuesto actual no alcanza para cubrir funcionamiento, salarios, becas, investigación, mantenimiento edilicio y actividades académicas. También advierten que la pérdida salarial de docentes y no docentes afecta la calidad y continuidad del sistema.

El reclamo fue impulsado por el Consejo Interuniversitario Nacional, la Federación Universitaria Argentina y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales. También participaron sectores científicos, que alertan por la caída de recursos y el deterioro de las condiciones laborales en investigación.

La protesta planteó que el Congreso ya sancionó una ley para reforzar el financiamiento universitario y que el Gobierno debe cumplirla. Por eso, el pedido a la Corte Suprema busca llevar el conflicto a otro plano: ya no solo se discute cuánto dinero reciben las universidades, sino también si el Poder Ejecutivo puede demorar o incumplir una norma aprobada.

En Salta, el debate impacta directamente sobre la UNSa, sus estudiantes, docentes, investigadores y familias del interior que dependen de la universidad pública para acceder a estudios superiores. La discusión presupuestaria puede afectar cursadas, becas, proyectos científicos, extensión y mantenimiento de edificios.

Para el norte argentino, la universidad pública tiene un valor estratégico. Forma profesionales, sostiene investigación regional y abre oportunidades para jóvenes que muchas veces son primera generación universitaria. Por eso, el conflicto no queda encerrado en Buenos Aires ni en una disputa política nacional.

La marcha dejó una señal clara: el reclamo universitario escaló del presupuesto al cumplimiento institucional de la ley. Ahora la tensión seguirá en el terreno político, judicial y educativo, mientras las universidades esperan una respuesta que garantice recursos para funcionar.

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