Frontera / Seguridad
Un hombre de 56 años fue condenado en Tartagal a seis años de prisión efectiva por el delito de estupro agravado por su calidad de encargado de la educación, en perjuicio de una adolescente que asistía a una institución deportiva donde él se desempeñaba como entrenador de fútbol.
La sentencia fue dictada por la jueza Sandra Sánchez, en el marco de un juicio en el que intervino la fiscal Lorena Martínez en representación del Ministerio Público Fiscal.
El condenado, que también trabajaba como remisero, fue considerado responsable por haberse aprovechado de un vínculo de confianza y de su rol dentro del espacio deportivo. En el mismo fallo fue absuelto del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado.
La condena dispone una pena de seis años de prisión efectiva. Además, una vez firme la sentencia, se ordenará su inscripción en el Banco de Datos Genéticos.
El caso vuelve a poner en foco la responsabilidad de adultos que ocupan lugares de autoridad o confianza en clubes, escuelas deportivas e instituciones donde participan adolescentes. En ciudades como Tartagal, estos espacios cumplen un rol importante de contención y formación, por lo que la protección de menores debe ser una prioridad institucional.
La gravedad del hecho no está solo en la condena penal, sino también en el contexto en el que ocurrió: un ámbito donde las familias depositan confianza para la actividad deportiva y educativa de sus hijos. Por eso, además de la respuesta judicial, el caso marca la necesidad de fortalecer controles, protocolos y canales de denuncia en instituciones que trabajan con niñas, niños y adolescentes.

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