Política institucional
Mauricio Macri volvió a marcar distancia del estilo de conducción de Javier Milei y afirmó que el Presidente ejerce un “liderazgo emocional” y que “se ve como un profeta”. La frase expuso una nueva tensión entre el PRO y La Libertad Avanza, en un momento en que el Gobierno necesita sostener acuerdos políticos y legislativos.
Las declaraciones fueron realizadas durante un foro sobre democracia y polarización organizado por el Círculo de Montevideo y la Universidad Austral. Allí, el expresidente planteó diferencias con la forma en que Milei construye liderazgo y toma decisiones.
Macri también respondió a Martín Menem, quien había señalado que una eventual candidatura suya sería funcional al kirchnerismo. El exmandatario rechazó esa lectura y defendió el rol del PRO frente al kirchnerismo, en medio de una relación cada vez más tensa con el oficialismo nacional.
El cruce no se limita a una frase de impacto. Muestra las dificultades del Gobierno para ordenar un esquema de alianzas más amplio, especialmente en el Congreso, donde cada votación exige acuerdos con bloques dialoguistas y sectores que no integran formalmente La Libertad Avanza.
Para provincias como Salta, estas tensiones nacionales importan por sus efectos institucionales. Si la relación entre el Gobierno y el PRO se desgasta, puede complicar negociaciones sobre leyes económicas, fondos, obra pública, reformas y decisiones que luego impactan en el interior.
La discusión deja una señal política clara: Milei mantiene centralidad, pero el vínculo con sus aliados y exaliados sigue bajo presión. En una etapa de reformas y votaciones ajustadas, el liderazgo presidencial también se mide por su capacidad de construir mayorías.

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