Economía & Producción
Mientras el país celebra avances en producción energética gracias al desarrollo de Vaca Muerta, el norte argentino atraviesa una realidad muy distinta. El sector hidrocarburífero en Salta y Jujuy enfrenta una caída sostenida de actividad, pérdida de empleos y falta de inversión en yacimientos convencionales.
A nivel global, el precio del petróleo y el gas registra subas impulsadas por la inestabilidad en Medio Oriente y las restricciones logísticas en corredores estratégicos como el Estrecho de Ormuz. En ese contexto, Argentina logró fortalecer su producción, acercarse al autoabastecimiento y retomar exportaciones.
Sin embargo, en la Cuenca Norte el escenario es otro. Operadoras nacionales han priorizado las áreas más rentables del sur, desprendiéndose de campos convencionales. Esta decisión impactó directamente en la región: el año pasado se perdieron alrededor de 130 puestos de trabajo, lo que representa una reducción cercana al 20% del personal del sector.
La reinserción laboral ha sido limitada. Parte de los trabajadores migró hacia la minería o hacia el sur del país, aunque las políticas de empleo local en otras provincias dificultan la contratación de operarios del norte.
Las expectativas están puestas en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que podría atraer capital privado hacia yacimientos convencionales del NOA. En paralelo, la empresa estatal salteña REMSA comenzó a operar algunas áreas, absorbiendo parte de la mano de obra afectada.
La refinería de Campo Durán inicia además una nueva etapa bajo control de YPF, con foco en la reorganización logística y una eventual puesta en valor de la infraestructura.
El panorama no es solo productivo, sino también ambiental. Existen preocupaciones por pasivos vinculados a pozos antiguos mal abandonados, especialmente en zonas como Pichanal, lo que suma un desafío adicional para el sector.
El norte energético atraviesa así un momento de transición: entre el impulso nacional liderado por Vaca Muerta y la necesidad de recuperar una mirada federal que reactive las cuencas históricas de la región.

Deja una respuesta