Pozos petroleros cerrados: el norte salteño busca reactivar empleo y producción

Economía y Producción

La posibilidad de reactivar pozos petroleros cerrados volvió a instalarse como una agenda productiva clave para el norte salteño. Legisladores y referentes del sector plantean que la Provincia tiene facultades para definir una estrategia sobre áreas hidrocarburíferas que hoy permanecen sin producción o sin abandono definitivo.

El tema tiene peso territorial porque Salta conserva infraestructura, trabajadores especializados y pymes con experiencia en servicios petroleros. En departamentos como San Martín, Orán y Rivadavia, la actividad hidrocarburífera fue durante décadas una fuente de empleo, formación técnica y movimiento económico.

Según los datos planteados en el debate, en áreas hidrocarburíferas salteñas existen más de 1.000 pozos, pero solo 54 estarían actualmente en producción. Un estudio de REMSa habría identificado 181 pozos cerrados con potencial productivo, con una capacidad estimada de entre 20 y 30 metros cúbicos diarios de petróleo.

Entre las zonas mencionadas aparecen Campo Durán, Icuá, Lomitas, Madrejones, Tranquitas, Río Pescado y Vespucio, además del área Puesto Guardián, en Pichanal, que quedó bajo operación de REMSa desde noviembre de 2025.

La discusión no apunta a un boom petrolero, sino a una reactivación de escala más chica, con participación de empresas locales. Allí podrían intervenir pymes vinculadas a perforación, workover, pulling, swabbing, bombeo, cementación y otros servicios especializados.

Para el norte provincial, esa posibilidad abre una oportunidad concreta: recuperar capacidades laborales que ya existen en el territorio y generar movimiento en proveedores, talleres, transporte, alojamiento, comercio y servicios. El impacto dependerá de que las decisiones se traduzcan en proyectos reales y no queden solo en diagnósticos.

También hay un costado ambiental y regulatorio. Los pozos cerrados sin abandono definitivo pueden representar riesgos si no se controlan adecuadamente. Por eso, cualquier estrategia de reactivación debe incluir fiscalización técnica, reglas claras, inversión y responsabilidad ambiental.

La Provincia tiene por delante una definición de política productiva. Si los pozos con potencial pueden volver a operar, el desafío será hacerlo con transparencia, participación de pymes salteñas y beneficios medibles para San Martín, Orán y Rivadavia. La oportunidad existe, pero necesita planificación y control para convertirse en empleo real.

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