Economía y Producción
El sindicato de trabajadores del gas y petróleo privados de Salta y Jujuy decidió desafiliarse de la federación nacional que nuclea a los gremios de base del sector.
La decisión fue tomada el 12 de junio durante una asamblea general extraordinaria realizada en Tartagal, donde una amplia mayoría votó a favor de la desvinculación.
Según explicó Sebastián Barrios, secretario general del sindicato del norte, la medida busca recuperar autonomía en las negociaciones con las empresas, en las decisiones gremiales y en la administración de los recursos.
Uno de los puntos centrales del conflicto es económico. Barrios señaló que hasta ahora el 40% de los aportes quedaba para la federación nacional y denunció una retención indebida de recursos durante los últimos seis meses, situación que fue planteada ante la Justicia.
El dirigente también vinculó la ruptura con los incidentes ocurridos semanas atrás en General Güemes, donde se generó una fuerte tensión entre sectores sindicales. Desde el gremio norteño sostienen que ningún trabajador de Salta y Jujuy fue detenido ni estuvo involucrado en hechos de violencia.
La salida de la federación nacional no es un caso aislado. Según Barrios, otros sindicatos del sector, como Cuyo, Cuenca Austral, Entre Ríos y Tierra del Fuego, ya habían tomado decisiones similares.
Además de la cuestión sindical, Barrios cuestionó los discursos políticos que plantean retomar pozos someros abandonados o avanzar sobre la cuenca hidrocarburífera Los Monos como salida laboral inmediata para la región.
El dirigente advirtió que esos planteos generan expectativas sin sustento técnico ni económico si no existe una inversión concreta y de gran escala. Según remarcó, intervenir pozos de muy baja producción requiere costos elevados y no resulta atractivo para el sector privado sin condiciones claras de rentabilidad.
También sostuvo que un desarrollo real de Los Monos demandaría una inversión multimillonaria y una decisión estratégica similar a la que en su momento permitió impulsar Vaca Muerta, con participación fuerte del Estado nacional y de YPF como actor inicial.
Para el norte salteño, el debate no es menor: petróleo y gas siguen ligados a empleo, historia productiva y expectativas de desarrollo. Pero el planteo del sindicato apunta a marcar una diferencia entre proyectos técnicamente viables y promesas políticas que pueden alimentar falsas ilusiones en una región que necesita trabajo genuino.

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