Economía & Producción
El incumplimiento de pago en el financiamiento no bancario registra cifras récord en la provincia. El uso de créditos de baja exigencia para cubrir consumos cotidianos, la marcada brecha con la banca tradicional y la presión sobre la liquidez del comercio minorista en San Martín y Orán.
El acceso simplificado al crédito de consumo —otorgado con mínimos requisitos, como la sola presentación del DNI— derivó en un pronunciado incremento de la morosidad en el sector comercial salteño. Relevamientos del sector financiero y mercantil indican que la mora en las ventas financiadas por casas de electrodomésticos y comercios minoristas supera el 56%, posicionándose como el segmento de mayor atraso e incobrabilidad en la provincia.
Este indicador expone una fuerte asimetría respecto al comportamiento del crédito en el sistema financiero formal, reflejando cómo los sectores de menores ingresos recurren al financiamiento no bancario como un mecanismo para compensar el desfasaje entre salarios e inflación.
- Comercios de electrodomésticos y calzado: Registran niveles de mora que superan el 56% en créditos directos y esquemas de cuotas propias.
- Tarjetas no bancarias: Plásticos emitidos por cadenas de supermercados y marcas regionales alcanzan niveles de incumplimiento cercanos al 50%.
- Banca tradicional y financieras: En los bancos privados la mora se ubica en torno al 15%, mientras que en las empresas financieras reguladas ronda el 9%.
Impacto en la economía familiar de San Martín y Orán
En las ciudades del norte provincial, como Tartagal, San Ramón de la Nueva Orán, Embarcación y General Mosconi, la informalidad laboral limita la bancarización tradicional de las familias. Ante esta barrera, los comercios locales de indumentaria, artículos del hogar y las tarjetas comerciales operan como los principales proveedores de liquidez.
Sin embargo, ante el aumento en el costo de la canasta básica de alimentos y servicios, las líneas de «crédito fácil» pasaron de utilizarse para la compra de bienes durables a financiar consumos corrientes de primera necesidad. La acumulación de saldos impagos genera un doble impacto: recarga los presupuestos familiares con intereses punitorios y compromete el flujo de caja de las PyMEs comerciales del interior salteño, que deben absorber el costo de la incobrabilidad.
Riesgo comercial y contracción de la oferta
El elevado índice de incobrabilidad obliga al comercio minorista a restringir el otorgamiento de nuevas líneas de financiamiento y a endurecer las condiciones de aprobación para evitar mayores quebrantos.
La contracción de este tipo de crédito de respuesta rápida reduce las alternativas de consumo para los hogares no bancarizados del interior provincial. Sostener la cadena de pagos en el circuito comercial requerirá un reordenamiento de las tasas de interés de financiación y la paulatina recuperación del poder de compra de los ingresos informales.

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