Economía y Producción
El presidente Javier Milei anunció una baja de retenciones para trigo, cebada y soja, junto con un esquema temporal de retenciones cero para sectores industriales. La medida busca dar una señal al sector productivo y exportador, aunque su impacto será desigual entre provincias y actividades.
Según el anuncio, las retenciones para trigo y cebada bajarán de 7,5% a 5,5% desde junio. En el caso de la soja, la reducción sería progresiva y mensual desde enero de 2027 hasta 2028.
El Gobierno también anticipó retenciones cero por un año para la industria automotriz, petroquímica y maquinaria, desde julio de 2026 hasta junio de 2027. La medida fue presentada como parte de una estrategia de baja de impuestos, apertura económica y sostenimiento del equilibrio fiscal.
Para el sector agroexportador, el anuncio representa un alivio tributario y una señal política esperada. Sin embargo, el impacto territorial dependerá de la escala productiva, los precios internacionales, los costos logísticos y la capacidad de cada región para aprovechar la mejora.
En Salta, la lectura debe ser más cuidadosa. Trigo, cebada y soja no tienen el mismo peso que en la zona núcleo del país, por lo que el beneficio directo puede ser menor. Aun así, la medida puede influir en expectativas de inversión, decisiones de siembra, demanda de maquinaria y actividad de proveedores vinculados al agro.
El interrogante para las economías regionales del NOA es si este camino de reducción impositiva también alcanzará a producciones más relevantes para la región, como legumbres, citrus, tabaco, horticultura, ganadería, minería y cadenas exportadoras con altos costos de transporte.
La baja de retenciones marca una señal hacia el campo y la industria, pero todavía deja una pregunta abierta para provincias como Salta: cuánto de ese alivio llegará efectivamente a la producción regional y cuánto quedará concentrado en las cadenas exportadoras más grandes del país.









