Categoría: Data Lab

  • El Gobierno prioriza una medición que muestra crecimiento económico

    El Gobierno prioriza una medición que muestra crecimiento económico

    Mientras el INDEC registró una caída mensual de la actividad del 2,9% en julio, el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo destacan otra serie del mismo organismo que muestra un avance del 0,2%. La diferencia está en cómo se procesan los datos y qué período se busca analizar.

    La interpretación de los indicadores económicos abrió una discusión entre el Gobierno nacional y distintos especialistas. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó cifras que muestran un retroceso de la actividad, pero el Poder Ejecutivo sostiene que esas variaciones mensuales no reflejan adecuadamente la evolución de la economía argentina.

    Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), publicado el 24 de septiembre, la actividad cayó 2,9% en julio de 2026 respecto de junio, en términos desestacionalizados. Frente al mismo mes del año anterior, el retroceso fue del 1,4%.

    Sin embargo, la serie denominada tendencia-ciclo registró un crecimiento mensual del 0,2%.

    Los tres números provienen del mismo organismo oficial. La diferencia no responde a fuentes enfrentadas, sino a metodologías que permiten observar distintos aspectos de la actividad económica.

    Por qué el Gobierno elige la tendencia-ciclo

    Javier Milei y Luis Caputo cuestionaron la utilidad de las variaciones mensuales desestacionalizadas para interpretar una economía que, según su posición, atraviesa cambios estructurales.

    El Gobierno considera que esas transformaciones pueden distorsionar las comparaciones basadas en patrones históricos y prefiere utilizar la tendencia-ciclo para evaluar la dirección general de la actividad.

    La serie desestacionalizada elimina los movimientos que se repiten habitualmente en determinados momentos del año y permite comparar meses consecutivos.

    La tendencia-ciclo, en cambio, suaviza las oscilaciones de corto plazo para identificar movimientos más persistentes.

    Por eso, una caída mensual del 2,9% y un avance de tendencia del 0,2% pueden coexistir sin que exista una contradicción estadística.

    El límite de la segunda medición es que puede tardar más en reflejar cambios de dirección y sus valores también pueden modificarse cuando se incorporan nuevos datos.

    Las proyecciones anticipan otro trimestre de retroceso

    El informe del INDEC sobre el producto interno bruto del segundo trimestre de 2026 registró una contracción desestacionalizada del 0,6% respecto del trimestre anterior, aunque mostró un crecimiento interanual del 2%.

    A su vez, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), publicado por el Banco Central el 6 de octubre, proyectó una caída trimestral del 1% para el período julio-septiembre.

    Los participantes del relevamiento estimaron una recuperación del 1,8% para el cuarto trimestre y redujeron su previsión de crecimiento económico anual del 2,1% al 1,5%.

    Estas cifras son pronósticos de consultoras y entidades financieras, no resultados observados ni proyecciones propias del Banco Central.

    La diferencia entre las mediciones oficiales muestra por qué un único indicador no alcanza para describir toda la economía. Las variaciones mensuales permiten detectar movimientos recientes, mientras que las tendencias ayudan a identificar trayectorias más prolongadas.

    Los datos corresponden al conjunto nacional y no permiten establecer por sí solos cómo evolucionó la actividad económica en Salta o en los departamentos San Martín y Orán.

    La próxima publicación del EMAE, correspondiente a agosto, permitirá evaluar si la caída registrada en julio continuó o fue seguida por una recuperación.

  • Los supermercados vendieron 2,7% menos entre enero y julio de 2026

    Los supermercados vendieron 2,7% menos entre enero y julio de 2026

    El INDEC confirmó una nueva caída de las ventas a precios constantes en Argentina. En Salta, la facturación creció en términos nominales durante el primer semestre, pero ese aumento no permite concluir que se haya recuperado el consumo.

    Las ventas en supermercados argentinos acumularon una caída real del 2,7% entre enero y julio de 2026 respecto del mismo período de 2025, según la última Encuesta de Supermercados del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), publicada el 23 de septiembre.

    El retroceso también se registró en julio, cuando las ventas a precios constantes disminuyeron un 2,1% frente al mismo mes del año anterior. En la comparación mensual desestacionalizada, la actividad cayó un 0,7% respecto de junio.

    Los resultados muestran que los supermercados comercializaron un menor volumen de bienes, medido a precios constantes, pese a que la facturación en pesos continuó aumentando por efecto de los precios.

    En julio, las ventas nacionales a precios corrientes alcanzaron los 2,59 billones de pesos, con un incremento interanual del 25,8%. Sin embargo, ese crecimiento nominal convivió con una caída de las ventas reales.

    La diferencia es importante: facturar más dinero no significa necesariamente vender una mayor cantidad de productos.

    Qué muestran los datos de Salta

    La Dirección General de Estadísticas y Censo de Salta publicó el 17 de septiembre un informe provincial elaborado a partir de la Encuesta de Supermercados del INDEC, con resultados correspondientes al primer semestre de 2026.

    Según ese relevamiento, las ventas de supermercados salteños acumularon una facturación de 247.743 millones de pesos entre enero y junio, un aumento nominal del 21,4% frente al mismo período de 2025.

    Durante junio, la facturación provincial alcanzó los 44.584 millones de pesos, con una variación interanual positiva del 25,9%.

    Los principales rubros fueron almacén, carnes, artículos de limpieza y perfumería, y bebidas, que concentraron el 76,8% de la facturación del semestre.

    Salta también representó el 29,6% de las ventas nominales de supermercados de todo el Noroeste Argentino durante ese período, convirtiéndose en la provincia con mayor participación regional.

    Sin embargo, estos resultados están expresados a precios corrientes. Por lo tanto, no permiten determinar cuánto aumentaron o disminuyeron las cantidades efectivamente vendidas después de descontar la inflación.

    Esta distinción también impide trasladar automáticamente la caída real nacional del 2,7% a Salta o a los departamentos del norte provincial.

    El informe nacional permite conocer la evolución general de las ventas a precios constantes, mientras que las estadísticas provinciales consultadas muestran principalmente la facturación nominal.

    Para establecer cuánto cayó o creció el consumo real en Salta y comparar su comportamiento con otras provincias del NOA, es necesario contar con un procesamiento regional que permita descontar adecuadamente las variaciones de precios.

    El próximo informe del INDEC permitirá conocer si la caída nacional continuó durante agosto. Para el norte salteño permanece pendiente una medición específica que diferencie la evolución de los precios de las cantidades vendidas.

  • Borrar una billetera no elimina la deuda ni el atraso registrado

    Borrar una billetera no elimina la deuda ni el atraso registrado

    Eliminar una aplicación del celular no cancela un crédito tomado desde una billetera o plataforma financiera. La deuda continúa vigente y, si el atraso se prolonga, puede quedar registrada en la Central de Deudores del sistema financiero y afectar futuras evaluaciones de crédito.

    El problema ya tiene una dimensión relevante. Según el último informe del Banco Central sobre proveedores no financieros de crédito, en febrero de 2026 había 6,9 millones de personas financiadas por este tipo de empresas.

    Dentro de esa cartera, la irregularidad alcanzaba el 26,9%. En los préstamos personales, el indicador subía al 34,1%.

    Ese porcentaje no significa que uno de cada tres usuarios esté necesariamente en mora. La medición corresponde al monto de la cartera de préstamos personales que se encontraba en situación irregular.

    Tampoco incluye a todos los créditos del sistema financiero: se refiere específicamente a proveedores no bancarios alcanzados por el relevamiento del BCRA.

    Qué pasa cuando el atraso se acumula

    Cuando una persona toma un crédito, la obligación existe independientemente de que conserve o no la aplicación instalada.

    Los proveedores comprendidos por la regulación informan sus financiaciones al Banco Central y esa información puede aparecer en la Central de Deudores.

    El sistema clasifica la situación según los días de atraso. Hasta 31 días, el deudor permanece en situación normal. Después comienza a ingresar en categorías de mayor riesgo, que se agravan a medida que pasa el tiempo sin regularizar la obligación.

    La Central de Deudores permite consultar quién informó el crédito, el monto, el período, la cantidad de días de atraso y la situación asignada. También conserva un historial de los últimos 24 meses.

    Eso puede ser utilizado por bancos y otras entidades cuando evalúan un nuevo préstamo, una tarjeta o una financiación.

    No significa, sin embargo, que exista una prohibición automática para volver a acceder al crédito. Cada entidad define sus propios criterios y utiliza la información disponible para decidir si presta, por cuánto y bajo qué condiciones.

    La deuda tampoco necesariamente queda siempre en manos de la empresa que otorgó originalmente el préstamo. Puede ser cedida o vendida a otro acreedor, que luego pasa a gestionar el cobro.

    Cobrar tampoco permite cualquier método

    Tener una deuda pendiente no habilita a las empresas o agencias de cobranza a utilizar amenazas o presentarse como si estuvieran realizando una actuación judicial cuando no existe.

    La Ley de Defensa del Consumidor establece límites para las gestiones extrajudiciales y prohíbe prácticas intimidatorias.

    Por eso, ante una deuda impaga, borrar la aplicación no resuelve el problema. Lo que modifica la situación es cancelar, refinanciar o acordar formalmente las condiciones con el acreedor.

    El dato nacional muestra además que la mora en los préstamos personales no bancarios ya alcanza una porción considerable del financiamiento. Lo que no permite saber el informe es si Salta replica ese mismo nivel: el BCRA no publica allí un desglose provincial.

  • El pollo superó por primera vez a la carne vacuna en Argentina

    El pollo superó por primera vez a la carne vacuna en Argentina

    Por primera vez en la serie analizada, el consumo aparente de carne aviar quedó por encima del de carne vacuna en Argentina. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, el pollo alcanzó 47 kilos por habitante, frente a 46,7 kilos de carne bovina.

    El dato surge de un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), que analizó la evolución de la oferta, los precios y el consumo de las principales carnes.

    La diferencia entre ambas es pequeña —apenas 300 gramos por habitante en doce meses—, pero marca un cambio relevante en una estructura de consumo históricamente dominada por la carne vacuna.

    El cerdo quedó en tercer lugar, con 20,1 kilos por habitante. Sumadas las tres principales carnes, el consumo aparente alcanzó 113,8 kilos por persona durante el período analizado.

    Qué significa realmente “consumo”

    El indicador no surge de una encuesta que pregunte cuánto compró o comió cada hogar.

    IERAL trabaja con el concepto de consumo aparente: una estimación de cuánta carne queda disponible en el mercado interno después de considerar producción, importaciones y exportaciones.

    Por eso, los 47 kilos de pollo y los 46,7 kilos de carne vacuna deben leerse como disponibilidad estimada por habitante y no como una medición directa de lo que cada argentino efectivamente consumió.

    Para la carne vacuna, el instituto calcula la oferta interna sumando las importaciones a la producción nacional y restando las exportaciones.

    La serie muestra además un deterioro más profundo de la disponibilidad bovina. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, el consumo aparente de carne vacuna descendió hasta 46,2 kilos por habitante, el menor nivel registrado en el período 1990-2026.

    Ese valor fue 9% inferior al de los doce meses anteriores, una caída equivalente a 4,6 kilos por persona.

    La principal explicación estuvo del lado de la producción. Medida por habitante, cayó de 69 a 64,6 kilos, mientras que las exportaciones aumentaron de 18,6 a 19,4 kilos. Las importaciones crecieron con fuerza, pero desde un nivel muy bajo y no alcanzaron para compensar la reducción de la oferta interna.

    La diferencia de precios empujó la sustitución

    El cambio entre carnes ocurrió en paralelo a una mayor brecha de precios.

    Durante los últimos doce meses analizados, el precio de un kilo de carne vacuna equivalió al de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo.

    La diferencia no se explicó únicamente por el aumento de la carne bovina. Según el informe, el promedio de 18 cortes vacunos subió 13,3% en términos reales frente a agosto de 2025, mientras que el pollo y el cerdo bajaron cerca de 4%.

    En agosto de 2026, la canasta de cortes vacunos relevada por el instituto promedió $17.871 por kilo.

    Aunque ese precio ya se encontraba 10,1% por debajo del máximo alcanzado en marzo, todavía superaba en 30,3% el promedio real de los últimos veinte años para un mes de agosto.

    En ese contexto, parte de la demanda se desplazó hacia otras proteínas.

    El resultado fue que la caída de la carne vacuna no produjo una reducción equivalente del consumo total de carnes. Los 113,8 kilos por habitante acumulados entre pollo, vacuna y cerdo fueron apenas 2% inferiores a los del año anterior y permanecieron cerca de los promedios de los últimos cinco y diez años.

    El pollo terminó ocupando por primera vez el primer lugar y el cerdo continuó alcanzando máximos históricos, aunque todavía desde un volumen bastante menor.

    Menos carne vacuna disponible y más exportaciones

    La menor oferta interna coincidió con un buen momento para las ventas externas.

    IERAL estimó que las exportaciones bovinas alcanzaron un valor equivalente a USD 4.729 millones entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, medido a precios constantes del último mes. Fue el mayor registro de la serie y representó un aumento interanual del 35,4%.

    El volumen exportado también creció 4,2%.

    Al mismo tiempo, la faena acumulada durante los últimos doce meses cayó 8,8%, mientras que la producción disminuyó 6,2%. Parte de esa diferencia se compensó con animales más pesados: el peso medio de la res pasó de 230,1 a 236,6 kilos por cabeza.

    Así, el desplazamiento del consumo hacia pollo y cerdo no responde a un único factor. Coincidieron una menor disponibilidad de carne vacuna, precios históricamente elevados en términos reales y sustitutos relativamente más baratos.

    El dato que marca el quiebre es pequeño en magnitud, pero relevante en tendencia: por primera vez, la disponibilidad anual de pollo por habitante quedó por encima de la carne vacuna en Argentina.

  • Los deudores alimentarios registrados en Salta crecieron 23,8% este año

    Los deudores alimentarios registrados en Salta crecieron 23,8% este año

    El registro provincial pasó de alrededor de 1.680 personas a comienzos de 2026 a 2.080 actualmente. La diferencia es de unas 400 inscripciones, según los valores informados por una autoridad de la Corte de Justicia de Salta.

    El Registro de Deudores Alimentarios Morosos de Salta llegó a 2.080 personas inscriptas, frente a unas 1.680 que figuraban a comienzos de 2026.

    La actualización fue informada por Blanca Ferri, secretaria de Derechos Humanos de la Corte de Justicia de Salta, en declaraciones publicadas por El Tribuno.

    Tomando esos valores como referencia, el registro incorporó unas 400 personas durante el año. El crecimiento equivale al 23,8%, según el cálculo de REDmedios: 400 dividido 1.680, multiplicado por 100.

    La cifra debe interpretarse sobre los valores aproximados informados para comienzos del año. No representa necesariamente 400 altas netas sin movimientos intermedios, ya que durante el período también se produjeron bajas.

    Según Ferri, esas bajas son reducidas: habitualmente se registra una o dos por mes y, en algunos meses, llegaron a cuatro.

    Cuándo una persona ingresa al registro

    El Registro de Deudores Alimentarios Morosos funciona en el ámbito del Poder Judicial de Salta y no incorpora personas automáticamente ante cualquier atraso.

    La normativa establece que el listado incluye a quienes adeuden total o parcialmente tres cuotas alimentarias consecutivas o cinco alternadas, siempre que los alimentos hayan sido fijados mediante sentencia firme.

    La inscripción se realiza dentro de un proceso judicial y el registro también permite emitir certificados y consultar la situación de las personas alcanzadas.

    La legislación provincial impone distintas restricciones a quienes figuran como deudores. Desde una modificación aprobada en 2025, tampoco pueden ingresar a estadios para presenciar espectáculos deportivos o culturales pagos ni acceder a casinos o salas de juego.

    En los eventos deportivos, la información del registro puede ser utilizada en los controles de ingreso mediante el sistema Tribuna Segura.

    El dato disponible muestra un crecimiento del padrón durante 2026, pero todavía deja preguntas abiertas. No existe en la información difundida una desagregación que permita saber cómo se distribuyen los 2.080 registros entre los departamentos salteños, cuántas altas se produjeron en total durante el año ni cuántas personas regularizaron su situación después de haber sido incorporadas.

    Esa apertura territorial permitiría determinar cuánto del fenómeno corresponde a la capital provincial y cuánto alcanza a departamentos como San Martín y Orán.

  • Tres sectores concentraron la mitad de los empleadores perdidos

    Tres sectores concentraron la mitad de los empleadores perdidos

    Comercio, industria manufacturera y agro reunieron casi la mitad de la reducción de empleadores privados registrados entre noviembre de 2023 y junio de 2026. La estadística no equivale automáticamente a empresas cerradas o quebradas.

    Argentina registró 31.098 empleadores privados activos menos entre noviembre de 2023 y junio de 2026, una reducción del 6,1% dentro del universo analizado a partir de los registros del sistema de riesgos del trabajo.

    La caída estuvo fuertemente concentrada en tres sectores: comercio, industria manufacturera y actividades agropecuarias.

    El comercio encabezó la reducción en términos absolutos, con 8.758 empleadores menos durante el período. La baja representó un 5,9% dentro de esa actividad.

    La industria manufacturera perdió 4.158 empleadores, equivalente a una contracción del 8,4%, mientras que el sector agropecuario registró 2.437 empleadores menos, con una disminución del 4,5%.

    Sumados, los tres sectores redujeron su universo en 15.353 empleadores.

    Cálculo de REDmedios: 15.353 sobre una caída total de 31.098 representa el 49,4%. Es decir, prácticamente la mitad de toda la reducción registrada se concentró en comercio, industria y agro.

    La construcción mostró otra señal relevante. Aunque perdió menos empleadores en términos absolutos —2.068—, su contracción porcentual llegó al 9,5%, superior a la observada en cada uno de los tres sectores que encabezaron la caída por cantidad.

    La comparación requiere una precisión metodológica. Los datos no permiten afirmar que 31.098 empresas hayan quebrado o cerrado definitivamente.

    La estadística contabiliza empleadores con trabajadores registrados dentro del sistema de riesgos del trabajo. Una unidad que deja de aparecer como empleador activo puede haber cerrado, pero también puede haber dejado de registrar personal, cambiado su situación administrativa o atravesado otra modificación que la serie por sí sola no permite identificar.

    Por eso, el indicador describe una reducción del universo de empleadores privados registrados y no una cantidad comprobada de quiebras empresariales.

    Junio de 2026 es el último período disponible para esta serie. Con esa referencia, comercio, industria y agro aparecen como los sectores que explican la mayor parte de la reducción absoluta, mientras que la construcción exhibe una de las caídas porcentuales más pronunciadas.

  • Gran Salta mantuvo 29,7% de pobreza y subió la indigencia

    Gran Salta mantuvo 29,7% de pobreza y subió la indigencia

    La tasa de pobreza en el aglomerado Salta quedó sin cambios en el primer semestre de 2026, según el INDEC. La indigencia, en cambio, mostró una suba y alcanzó al 4,4% de las personas.

    La pobreza alcanzó al 29,7% de las personas en el aglomerado Salta durante el primer semestre de 2026, según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. El dato se mantuvo sin cambios frente al segundo semestre de 2025.

    En términos absolutos, la medición equivale a unas 202 mil personas y a unos 44 mil hogares bajo la línea de pobreza en el aglomerado urbano relevado.

    La indigencia, en cambio, mostró un aumento. Pasó de 3,9% en el segundo semestre de 2025 a 4,4% en la primera mitad de 2026. Eso representa a unas 30 mil personas que no alcanzaron a cubrir una canasta básica alimentaria.

    La serie reciente muestra una baja marcada respecto de 2024, pero también un freno en la mejora. En el primer semestre de ese año la pobreza en el aglomerado Salta había sido de 52,2%. Luego bajó a 41,2% en el segundo semestre de 2024, a 29,5% en el primero de 2025 y quedó en 29,7% tanto en el segundo semestre de 2025 como en el primero de 2026.

    El dato local quedó por debajo del promedio del NOA, que fue de 31,5%, y también del promedio de los 31 aglomerados urbanos medidos por el INDEC, que se ubicó en 32,3%.

    La publicación corresponde al aglomerado Salta relevado por la EPH y no permite extender esos porcentajes al conjunto de la provincia. Con estos números, el principal cambio del semestre no estuvo en la tasa de pobreza, que quedó estable, sino en la suba de la indigencia.

  • En Salta, 202 mil personas quedaron bajo la línea de pobreza

    En Salta, 202 mil personas quedaron bajo la línea de pobreza

    El 29,7% de las personas relevadas en el aglomerado Salta quedó bajo la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026. Son unas 202 mil personas, según el último informe de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

    El dato corresponde al aglomerado urbano que releva la EPH y no representa a toda la provincia. Tampoco permite conocer por separado la situación de departamentos como San Martín u Orán.

    En Salta también quedaron bajo la línea de pobreza unos 44 mil hogares, equivalentes al 22,9% de los hogares relevados.

    La medición provincial quedó por debajo de los dos parámetros de comparación más cercanos. En el Noroeste, la pobreza alcanzó al 31,5% de las personas, mientras que para el conjunto de los 31 aglomerados urbanos del país llegó al 32,3%.

    La diferencia entre Salta y el promedio de los 31 aglomerados fue de 2,6 puntos porcentuales: 32,3% menos 29,7%. El cálculo es de REDmedios a partir de los datos publicados por el INDEC.

    La indigencia alcanzó al 4,4% de las personas en el aglomerado Salta. La estimación equivale a unas 30 mil personas cuyos hogares no alcanzaron con sus ingresos a cubrir la canasta básica alimentaria.

    Qué pasó con la pobreza en el país

    El deterioro registrado en el primer semestre no fue exclusivo de Salta. Para el conjunto de los 31 aglomerados urbanos, la pobreza pasó del 28,2% de las personas en el segundo semestre de 2025 al 32,3% en los primeros seis meses de 2026.

    El aumento fue de 4,1 puntos porcentuales. La indigencia pasó del 6,3% al 7,5%, una suba de 1,2 puntos.

    Dentro del universo cubierto por la EPH, el INDEC estimó 9,729 millones de personas bajo la línea de pobreza y 2,249 millones bajo la línea de indigencia durante el primer semestre.

    El organismo también identificó una diferencia entre la evolución de los ingresos y la de las canastas utilizadas para medir ambas condiciones.

    El ingreso per cápita familiar aumentó en promedio 11,5% frente al semestre anterior. En el mismo período, las canastas regionales promedio crecieron 21,4% en el caso de la canasta básica alimentaria y 19,6% en la canasta básica total.

    Es decir, los ingresos crecieron menos que las referencias utilizadas para determinar las líneas de indigencia y pobreza. El INDEC señaló esa diferencia como la explicación estadística del aumento de ambas tasas respecto del semestre anterior.

    Salta dentro del NOA

    El Noroeste registró una pobreza del 31,5% de las personas. Dentro de la región hubo diferencias importantes entre los aglomerados.

    Salta registró 29,7%; Gran Tucumán-Tafí Viejo, 27,9%; Jujuy-Palpalá, 27,6%; Gran Catamarca, 37,3%; La Rioja, 38,4%; y Santiago del Estero-La Banda, 38,5%.

    La estimación para Salta tiene un coeficiente de variación de 6,7% en la incidencia sobre personas. El propio INDEC advierte que las estimaciones con coeficientes superiores al 16% deben interpretarse con mayor cautela y que por encima del 25% no deberían considerarse confiables.

    Qué mide el dato y qué no

    La pobreza se determina comparando los ingresos de cada hogar con el valor de una canasta básica total ajustada a su composición. La indigencia utiliza como referencia una canasta básica alimentaria.

    Los resultados provienen de la Encuesta Permanente de Hogares. Son estimaciones estadísticas sobre 31 aglomerados urbanos y no un censo de toda la población argentina.

    Por esa razón, el 29,7% registrado en Salta no puede trasladarse automáticamente a toda la provincia. Tampoco permite estimar cuántas personas están bajo la línea de pobreza específicamente en Tartagal, Orán, Mosconi, Aguaray o Salvador Mazza.

    Ese vacío territorial sigue abierto: la estadística oficial publicada no ofrece una medición equivalente para los departamentos del norte salteño.

  • Salta acumula más vino mientras el consumo sigue en mínimos históricos

    Salta acumula más vino mientras el consumo sigue en mínimos históricos

    Las bodegas salteñas tenían 334.197 hectolitros de vino disponibles al 1 de agosto de 2026, un 5,4% más que un año antes. El aumento del stock coincide con un mercado interno nacional que en 2025 registró apenas 16,1 litros de consumo por habitante y con una caída de los despachos salteños durante el primer semestre de este año.

    Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura muestran que al 1 de agosto de 2025 las existencias disponibles en Salta alcanzaban los 317.119 hectolitros. Un año después habían subido a 334.197.

    La diferencia es de 17.078 hectolitros. La variación del 5,4% surge de dividir esos 17.078 hectolitros adicionales por los 317.119 registrados un año antes, cálculo realizado por REDmedios a partir de las dos publicaciones oficiales.

    Las cifras son provisorias y corresponden a vinos disponibles declarados en el Libro Electrónico de Bodegas. El informe no incluye vinos especiales, frisantes ni espumantes.

    El aumento de las existencias por sí solo no permite afirmar que todo ese volumen sea excedente sin salida comercial. El stock vitivinícola también cambia por los ciclos de elaboración, guarda y comercialización. Sin embargo, el dato adquiere otra dimensión cuando se lo observa junto con la evolución de los despachos.

    Los despachos de Salta cayeron en el primer semestre

    Durante junio de 2026, los vinos originados en Salta y enviados al mercado interno sumaron aproximadamente 1,1 millón de litros, un 20,6% más que en el mismo mes del año anterior.

    Pero el acumulado de enero a junio mostró el movimiento contrario: los despachos provenientes de Salta cayeron 13,5% interanual.

    A nivel nacional, el mercado interno tuvo una evolución diferente. En el primer semestre se comercializaron 343,7 millones de litros, un incremento del 0,8% frente al mismo período de 2025.

    Esto significa que el desempeño de Salta fue peor que el promedio nacional durante los primeros seis meses del año, aunque junio haya mostrado una recuperación puntual.

    La situación se suma a una contracción que ya había aparecido en 2025. Ese año, Salta despachó 119.039 hectolitros al mercado interno, frente a 128.641 en 2024: una baja del 7,5%.

    Salta representó el 1,6% del vino enviado al mercado interno argentino durante 2025. Más de dos tercios de ese volumen correspondieron a vinos varietales.

    El consumo nacional está cerca de sus niveles más bajos

    El problema de fondo atraviesa a toda la actividad vitivinícola argentina.

    El consumo nacional cerró 2025 en 16,1 litros de vino por habitante, frente a 16,3 litros en 2024. La comercialización total cayó 2,6% y quedó en 7,46 millones de hectolitros.

    La comparación histórica muestra la magnitud del cambio. En 1970, el consumo había alcanzado 91,8 litros anuales por habitante. Desde entonces la tendencia de largo plazo fue descendente, aunque con años de recuperación parcial.

    Eso no significa que una persona promedio haya pasado literalmente de beber 91,8 a 16,1 litros: el indicador divide el volumen comercializado en el país por la población total y sirve para seguir la evolución general del mercado.

    En Salta, el escenario combina así tres datos distintos: existencias disponibles 5,4% superiores a las de agosto de 2025, despachos al mercado interno 13,5% menores durante el primer semestre y un mercado argentino cuyo consumo por habitante permanece muy por debajo de sus niveles históricos.

    Lo que los registros oficiales no permiten establecer todavía es cuánto de las existencias acumuladas corresponde a un problema efectivo de sobreoferta para las bodegas salteñas. Para afirmarlo harían falta datos sobre ventas, rotación de stock, precios y capacidad de almacenamiento de los establecimientos.

    Por ahora, el dato verificable es que hay más vino disponible en las bodegas de Salta mientras sus despachos acumulados al mercado interno vienen retrocediendo.

  • En Salta, 60 mil ocupados buscan otro trabajo pese al menor desempleo

    En Salta, 60 mil ocupados buscan otro trabajo pese al menor desempleo

    La desocupación bajó del 6,6% al 4,3% en el aglomerado Salta entre los segundos trimestres de 2025 y 2026. Al mismo tiempo, la cantidad de personas que ya tienen una ocupación pero buscan activamente otro empleo aumentó de 52 mil a 60 mil, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

    El dato muestra dos movimientos simultáneos. Por un lado, hubo más personas ocupadas: pasaron de 286 mil a 293 mil en un año. Por otro, dentro de ese universo aumentó el grupo que continúa buscando una nueva ocupación.

    La población económicamente activa se mantuvo en torno a las 306 mil personas. Los desocupados bajaron de aproximadamente 20 mil a 13 mil y la tasa de empleo subió del 42,5% al 43,2%.

    Pero la reducción del desempleo no eliminó la presión sobre el mercado laboral.

    Uno de cada cinco activos ya trabaja y sigue buscando

    Los ocupados demandantes de empleo representaron el 19,5% de la población económicamente activa en el segundo trimestre de 2026. Un año antes eran el 17%.

    En números absolutos, son unas 60 mil personas que cuentan con una ocupación y, al mismo tiempo, realizan una búsqueda activa de otro trabajo. Son ocho mil más que en el mismo período de 2025.

    El indicador no permite determinar por qué buscan otra ocupación. La EPH identifica la búsqueda activa, pero ese dato por sí solo no demuestra que el motivo sea un salario insuficiente, la inestabilidad del puesto o la necesidad de sumar un segundo ingreso.

    La subocupación aporta otra dimensión. La tasa general pasó del 11,4% al 11,7% entre ambos períodos, una variación pequeña. Sin embargo, cambió su composición.

    La subocupación demandante —personas que trabajan menos de 35 horas semanales, quieren trabajar más y además buscan activamente otra ocupación— pasó del 6,1% al 7,9%. La subocupación no demandante bajó del 5,3% al 3,9%.

    Eso significa que dentro de un nivel de subocupación prácticamente estable aumentó el grupo que está buscando ampliar su participación en el mercado laboral.

    El empleo registrado también retrocedió

    La información del Sistema Integrado Previsional Argentino suma otra capa, aunque con una cobertura diferente: mide empleo registrado en toda la provincia y no solamente el aglomerado relevado por la EPH.

    En junio de 2026, Salta registró alrededor de 116.400 asalariados privados formales. Fueron aproximadamente 3.000 menos que un año antes, una caída interanual del 2,5%.

    Ese descenso convive con el aumento de ocupados registrado por la EPH. No existe una contradicción necesaria entre ambos indicadores: una persona puede aparecer como ocupada en la encuesta aunque su trabajo no sea un empleo asalariado privado registrado.

    El Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de Salta había estimado, además, que alrededor del 51% de los ocupados del Gran Salta trabajaba sin descuento jubilatorio en su empleo principal durante el primer trimestre de 2026.

    Ese porcentaje corresponde a otro trimestre y no debe combinarse directamente con las cifras del segundo trimestre. Sirve como contexto sobre la estructura laboral, no como explicación automática del aumento de quienes buscan otra ocupación.

    El dato no representa al norte salteño

    La principal limitación territorial sigue siendo la misma: cuando la EPH informa el dato identificado como Salta, mide el aglomerado de la capital provincial y localidades de sus alrededores.

    Tartagal, Orán, General Mosconi, Aguaray y Salvador Mazza no tienen un aglomerado propio dentro de esta medición.

    Por eso, las 60 mil personas ocupadas que buscan otro empleo no representan a toda la provincia y tampoco permiten saber qué está ocurriendo específicamente en el mercado laboral del norte salteño.

    La próxima medición permitirá observar si el aumento de ocupados demandantes continúa o si fue una variación puntual. Hoy, el dato disponible muestra una baja del desempleo en el aglomerado Salta acompañada por una mayor proporción de trabajadores que, aun estando ocupados, siguen buscando otra oportunidad laboral.