Categoría: Economía y Producción

  • Construcción: Salta lidera en el NOA, pero el sector sigue golpeado

    Construcción: Salta lidera en el NOA, pero el sector sigue golpeado

    Economía y Producción

    La construcción en Argentina atraviesa un escenario de recuperación débil después de varios años de caída. Entre 2021 y 2025 se registraron más de 312 mil permisos de obra y cerca de 85 millones de metros cuadrados autorizados en el país, pero el ritmo de actividad no fue parejo.

    Entre 2021 y 2024, la superficie autorizada cayó de manera sostenida y acumuló una baja cercana al 20%. Recién en 2025 apareció una mejora del 6% frente al año anterior, aunque todavía sin recuperar los niveles más altos de la serie.

    El informe también muestra una fuerte desigualdad territorial. La Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires concentran casi la mitad de toda la superficie edificada del país, mientras que varias provincias del norte argentino aparecen con menor dinamismo en relación con su población.

    En ese contexto, Salta logra destacarse dentro del NOA. El aglomerado salteño acumuló cerca de 1 millón de metros cuadrados construidos entre 2021 y 2025, lo que lo ubica por encima de otras capitales del norte como Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero.

    El dato no significa que Salta esté fuera de la crisis del sector. La provincia también sintió la caída de los últimos años y enfrenta los mismos problemas que golpean a la construcción en todo el país: costos elevados, falta de financiamiento, incertidumbre económica y menor capacidad de inversión.

    Aun así, el mejor posicionamiento relativo de Salta tiene impacto concreto. La construcción mueve empleo, corralones, transporte, profesionales, inmobiliarias, talleres y comercios vinculados a materiales e insumos. Cuando el sector se frena, el efecto se siente en toda la economía local.

    La pregunta territorial es cuánto de ese dinamismo queda concentrado en la capital y cuánto llega al interior provincial. Para ciudades como Tartagal, Orán, Mosconi o Embarcación, la construcción también es una señal clave de empleo, crecimiento urbano, vivienda e inversión privada.

    El repunte de 2025 abre una expectativa, pero todavía no alcanza para hablar de una recuperación consolidada. Salta aparece mejor ubicada que sus vecinos del NOA, aunque dentro de un sector que sigue golpeado y que necesitará estabilidad, crédito y demanda real para sostenerse.

  • La industria tuvo una leve mejora mensual, pero sigue 5,7% abajo que hace un año

    La industria tuvo una leve mejora mensual, pero sigue 5,7% abajo que hace un año

    Economía y Producción

    La actividad industrial mostró en mayo una señal tenue de alivio frente al mes anterior, pero el panorama general sigue siendo de retroceso. La producción manufacturera cayó 5,7% en la comparación interanual y acumula en los primeros cinco meses del año una baja de 3,1%, lo que confirma que la recuperación todavía no logra afirmarse.

    El dato positivo del mes fue una mejora desestacionalizada de 0,4% respecto de abril. Sin embargo, ese movimiento no alcanzó para cambiar la foto de fondo: la mayor parte de la industria continúa produciendo menos que hace un año y el deterioro sigue siendo amplio en casi todo el entramado fabril.

    De hecho, catorce de las dieciséis ramas industriales registraron caídas interanuales en mayo. Los descensos más fuertes se vieron en maquinaria y equipo, productos textiles, fabricación de vehículos, prendas de vestir y alimentos y bebidas. Solo refinación del petróleo y tabaco mostraron subas en el período.

    Entre los sectores más golpeados aparece la fabricación de maquinaria y equipo, con una baja marcada en equipos agropecuarios y electrodomésticos. También pesaron la menor demanda interna y la mayor competencia de productos importados, una combinación que viene presionando sobre la producción nacional en distintos rubros.

    En alimentos y bebidas también se observaron retrocesos, con caídas en panificados, bebidas y carnes, en un contexto de consumo interno todavía débil. En paralelo, la industria automotriz volvió a mostrar números en baja, tanto en producción como en ventas a concesionarios, mientras que las autopartes también sintieron el freno de la actividad.

    Para Salta y el norte argentino, estos datos no son lejanos. Cuando la industria nacional se enfría, el impacto se traslada a talleres, transportistas, comercios de insumos, proveedores, empleo indirecto y consumo. También condiciona inversiones, reposición de maquinaria y movimiento económico en cadenas productivas que dependen del mercado interno.

    La lectura de fondo es que hay una estabilización muy frágil, pero no una recuperación consolidada. La mejora mensual existe, aunque todavía convive con una caída extendida en casi toda la estructura industrial. Lo que ocurra en los próximos meses será clave para saber si se trata de un rebote aislado o del inicio de una recuperación más firme.

  • Ormuz bajo tensión: por qué la escalada entre EE.UU. e Irán puede impactar en los combustibles

    Ormuz bajo tensión: por qué la escalada entre EE.UU. e Irán puede impactar en los combustibles

    Economía y Producción

    Estados Unidos realizó nuevos ataques contra objetivos militares iraníes cerca del Estrecho de Ormuz, en una escalada que volvió a encender alertas sobre el mercado mundial del petróleo y la seguridad del tránsito marítimo en una de las zonas energéticas más sensibles del planeta.

    El Comando Central de Estados Unidos informó que la ofensiva buscó reducir la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho. Medios iraníes, en tanto, reportaron explosiones en puntos de la costa sur y la activación de sistemas de defensa aérea.

    La tensión se produce luego del colapso del alto el fuego entre Washington y Teherán. Desde Irán advirtieron que las acciones estadounidenses tendrán respuesta, mientras que Naciones Unidas pidió retomar el diálogo y evitar una escalada militar mayor.

    El impacto económico apareció de inmediato en los mercados. El precio internacional del petróleo subió por el temor a posibles interrupciones en el tránsito marítimo por Ormuz, una ruta clave para el suministro global de crudo. El Brent superó los 78,5 dólares y el WTI se ubicó cerca de los 73,81 dólares.

    Para Argentina, el dato no es menor. Cualquier movimiento fuerte en el petróleo puede presionar sobre combustibles, transporte, logística y costos de producción. No significa que haya aumentos automáticos, pero sí agrega incertidumbre sobre un insumo central para la economía.

    En Salta y el norte argentino, el impacto posible se mira desde los costos. La región depende fuertemente del transporte terrestre para mover alimentos, mercadería, producción regional, insumos industriales y actividad comercial. Cuando suben los costos logísticos, el efecto suele sentirse con más fuerza lejos de los puertos y grandes centros de consumo.

    La escalada en Medio Oriente muestra cómo un conflicto lejano puede terminar influyendo en precios locales. Energía, combustibles y fletes son variables que atraviesan la vida cotidiana de familias, comercios, pymes y sectores productivos.

    El punto a seguir será si la tensión se contiene por vía diplomática o si avanza hacia nuevas represalias. Por ahora, Ormuz vuelve a quedar en el centro de la atención global por su peso estratégico en el comercio energético y por su capacidad de mover precios en todo el mundo.

  • El corte de gas expuso otra vez la deuda energética con el norte argentino

    El corte de gas expuso otra vez la deuda energética con el norte argentino

    Economía y Producción

    El corte de gas que afectó a industrias salteñas volvió a poner en primer plano una discusión estructural para el norte argentino: la falta de infraestructura energética suficiente para sostener producción, empleo e inversiones con previsibilidad.

    En ese contexto, el gobernador Gustavo Sáenz volvió a reclamar respuestas de fondo al Gobierno nacional y pidió que el problema no se resuelva solo con medidas parciales o de emergencia. El planteo apunta a evitar que la situación se repita cada invierno, cuando aumenta la demanda y el sistema vuelve a mostrar sus límites.

    La crisis tomó mayor fuerza luego del corte total de gas a la industria salteña, una medida que obligó a empresas a frenar o reacomodar su producción. Para el sector productivo, la falta de suministro no solo genera pérdidas inmediatas, sino también incertidumbre para planificar compras, turnos de trabajo, contratos y nuevas inversiones.

    Sáenz vinculó el problema con una deuda histórica de infraestructura y con la demora de obras estratégicas para el NOA, entre ellas la reversión del Gasoducto Norte y trabajos complementarios necesarios para garantizar abastecimiento estable. También pidió que legisladores nacionales de Salta, Tucumán y otras provincias del norte acompañen el reclamo.

    El punto central excede la pelea política entre Nación y Provincia. Sin energía disponible y previsible, las economías regionales quedan condicionadas. Industrias, comercios, proveedores y trabajadores dependen de un sistema que necesita planificación de largo plazo y no solo respuestas cuando llega la emergencia.

    Para San Martín, Orán y el norte productivo, la discusión energética es clave. La región necesita gas, rutas, conectividad e infraestructura para sostener actividad económica y atraer inversiones. Cuando esos servicios básicos fallan, el costo se traslada a empresas, empleos y precios.

    Salta además tiene una relación histórica con la producción gasífera, por lo que el reclamo adquiere una carga territorial mayor: una provincia que aportó recursos energéticos durante décadas vuelve a discutir cómo garantizar abastecimiento para su propia actividad industrial.

    El conflicto deja una señal clara. El corte de gas no fue solo un problema puntual de suministro, sino una advertencia sobre la vulnerabilidad energética del norte argentino. La salida dependerá de obras, coordinación política y decisiones que permitan pasar de la emergencia repetida a una planificación real para la producción.

  • La producción de autos cayó 18,3% en el primer semestre y refuerza la alerta industrial

    La producción de autos cayó 18,3% en el primer semestre y refuerza la alerta industrial

    Economía y Producción

    La producción automotriz cerró el primer semestre de 2026 con una caída acumulada del 18,3% frente al mismo período del año pasado, un dato que vuelve a encender señales de alerta sobre el nivel de actividad industrial en la Argentina. En junio, además, las terminales fabricaron 37.029 unidades, lo que representó una baja interanual del 13,6%.

    En los primeros seis meses del año se produjeron 204.658 vehículos, por debajo de los 250.478 registrados en igual tramo de 2025. El retroceso fue más marcado en el segmento de automóviles, que se desplomó 37,2%, mientras que en los utilitarios la merma fue mucho más moderada, de 2,9%.

    El dato no se explica por un solo factor. Por un lado, el sector enfrenta una mayor competencia de vehículos importados. Por otro, también pesa la menor demanda externa, en especial desde Brasil, que sigue siendo el principal destino de las exportaciones argentinas. A eso se suma un proceso de reacomodamiento dentro de las propias terminales.

    Las exportaciones también mostraron señales de enfriamiento. En junio cayeron 1,7% interanual y en el acumulado semestral la baja fue del 2,1%. Además del menor ritmo de compras desde Brasil, también se registró una retracción en los envíos a Paraguay, aunque hubo desempeños positivos hacia mercados como Chile y Colombia.

    Aunque Salta no tiene terminales automotrices, el movimiento del sector igual impacta en la economía local. Cuando la industria produce menos, se resienten cadenas vinculadas a concesionarias, venta de usados, talleres, autopartes, transporte y servicios asociados. También puede influir en los precios, en la disponibilidad de unidades y en las condiciones de financiamiento para quienes buscan cambiar o comprar un vehículo.

    Para las familias, comerciantes y pequeñas empresas del norte, el mercado automotor no es un tema lejano. La compra de un auto o una camioneta está atada al crédito, al costo de reposición y al nivel general de actividad. Por eso, una caída fuerte en la producción no solo refleja problemas fabriles: también funciona como termómetro del consumo y de la capacidad de inversión en la economía real.

    El dato del primer semestre deja una señal clara: la industria automotriz sigue sin encontrar una recuperación sostenida. En adelante, el foco estará puesto en si mejora la demanda, se estabilizan las exportaciones y reaparece un contexto más favorable para la producción, el empleo y la comercialización de vehículos.

  • Deuda, reservas y dólar: el Gobierno busca anticiparse a la tensión electoral

    Deuda, reservas y dólar: el Gobierno busca anticiparse a la tensión electoral

    Economía y Producción

    El Gobierno nacional prepara un programa financiero para llegar a las elecciones de 2027 con dólares suficientes para cubrir vencimientos de deuda y reducir el riesgo de sobresaltos cambiarios.

    La estrategia apunta a mostrar previsibilidad en un punto sensible para la economía argentina: la disponibilidad de reservas, el acceso al financiamiento y la capacidad de sostener estabilidad en un año electoral.

    El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que se anunciará un esquema para cubrir los compromisos de deuda de los próximos años. El objetivo oficial es transmitir que el país contará con recursos para afrontar pagos y evitar que la incertidumbre política derive en presión sobre el dólar.

    Según la mirada del Gobierno, la acumulación de divisas, la refinanciación de préstamos y la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento forman parte de un “blindaje” para atravesar 2026 y 2027 con menor volatilidad.

    El punto de discusión está en si esos dólares alcanzarán no solo para pagar deuda, sino también para responder ante una eventual mayor demanda de divisas. En la Argentina, cualquier tensión cambiaria suele trasladarse rápidamente a precios, costos, expectativas y decisiones de consumo e inversión.

    Para provincias productivas como Salta, la estabilidad del dólar no es un tema lejano. Impacta en insumos importados, maquinaria, repuestos, combustibles, fertilizantes, logística, minería, comercio fronterizo y precios de góndola.

    Un salto cambiario también puede complicar a pymes y comercios que ya trabajan con márgenes ajustados. Cuando suben los costos de reposición o se frenan las importaciones, la incertidumbre llega rápido a empresas, productores y familias.

    El desafío del Gobierno será demostrar que el programa financiero no solo ordena los vencimientos, sino que también ofrece una señal de estabilidad para la economía real. En el norte argentino, donde producir ya implica mayores costos logísticos y de infraestructura, evitar una nueva etapa de volatilidad cambiaria será clave para sostener inversión, empleo y actividad.

  • Gas en Salta: hogares priorizados, pero la industria quedó con restricciones totales

    Gas en Salta: hogares priorizados, pero la industria quedó con restricciones totales

    Economía y Producción

    La industria salteña quedó alcanzada por una restricción total en el suministro de gas natural de red, una medida que obligó a varias empresas a frenar o reducir sus procesos productivos en plena ola de bajas temperaturas.

    La situación comenzó después de varios días con restricciones parciales y se profundizó este jueves, cuando el corte para usuarios industriales pasó al 100%. El esquema también afecta a otras provincias del norte y a sectores vinculados a la minería.

    La prioridad del sistema energético está puesta en garantizar el consumo residencial. Por eso, mientras Nación asegura que no faltará gas en los hogares, las restricciones recaen sobre usuarios industriales con contratos interrumpibles.

    Para las empresas, la alternativa es comprar gas en el mercado spot, pero a valores mucho más altos que los habituales. Según el sector, el precio puede llegar a cuadruplicar el costo normal, lo que vuelve inviable sostener ciertos procesos productivos.

    En Salta, algunas firmas debieron paralizar hornos, reorganizar turnos, adelantar tareas de mantenimiento o evaluar vacaciones para reducir el impacto. En industrias que trabajan con procesos continuos, cortar el gas no solo frena la producción: también puede generar pérdidas operativas y costos adicionales.

    El problema expone un cuello de botella estructural para el norte argentino. La producción de gas puede crecer, pero si no hay capacidad suficiente de transporte, los picos de invierno vuelven a tensionar el abastecimiento.

    Para Salta, el impacto no se limita a una planta o a una fábrica. Menos gas industrial significa menor producción, presión sobre empleo, más costos para proveedores y riesgo de freno en cadenas vinculadas a construcción, minería, transporte y servicios.

    El sector reclama obras de infraestructura energética, especialmente vinculadas al transporte y a la reversión del Gasoducto Norte, para evitar que el mismo problema se repita en los próximos inviernos. La señal es clara: los hogares pueden estar cubiertos, pero sin energía competitiva la producción del norte queda nuevamente en desventaja.

  • Descuentos sin reacción: locales de ropa alertan por la caída del consumo en Salta

    Descuentos sin reacción: locales de ropa alertan por la caída del consumo en Salta

    Economía y Producción

    Locales de indumentaria en Salta ofrecen descuentos de hasta el 50%, pero las ventas no logran repuntar. El dato refleja una preocupación creciente en el comercio minorista: aun con promociones fuertes, muchas familias siguen postergando compras no esenciales.

    El caso se observa en comercios del macrocentro salteño, donde algunos propietarios aseguran que esperaban una mayor respuesta del público frente a las liquidaciones de temporada. Sin embargo, el movimiento continúa bajo y la recuperación no aparece con claridad.

    La situación muestra que el problema no pasa solo por el precio. La pérdida de poder adquisitivo, el aumento de gastos fijos y la necesidad de priorizar alimentos, servicios, transporte y deudas reducen el margen para comprar ropa, calzado u otros productos considerados secundarios.

    A eso se suma el cambio en los hábitos de consumo. Muchos comercios chicos compiten con ventas online, promociones en redes sociales, marketplaces y opciones de entrega a domicilio. Algunos locales intentaron adaptarse con Instagram, WhatsApp y delivery, pero aun así no logran recuperar los niveles de venta anteriores.

    Según comerciantes del rubro, las ventas se ubican entre un 15% y un 20% por debajo del año pasado. Para negocios con alquiler, empleados, impuestos y reposición de mercadería, esa caída puede marcar la diferencia entre sostenerse o evaluar el cierre.

    En Salta Capital, el comercio minorista funciona como un termómetro de la economía cotidiana. Si una vidriera ofrece descuentos importantes y aun así no vende, la señal va más allá de un local: habla de consumidores más cautelosos y pymes con menos espalda para resistir.

    El desafío para el sector será atravesar una temporada de menor consumo sin perder stock, empleo ni presencia en la calle. Para muchas familias, mientras tanto, la decisión seguirá siendo ajustar gastos y comprar solo lo indispensable.

  • Nación aseguró gas para hogares, pero admitió posibles restricciones a industrias y GNC

    Nación aseguró gas para hogares, pero admitió posibles restricciones a industrias y GNC

    Economía y Producción

    El Gobierno nacional aseguró que no faltará gas en los domicilios durante las bajas temperaturas, aunque reconoció que podrían aplicarse restricciones a industrias y estaciones de GNC que tienen contratos interrumpibles.

    La aclaración fue realizada por el secretario de Energía y Minería, Daniel González, quien sostuvo que el sistema cuenta con producción y transporte suficiente para cubrir la demanda prioritaria, especialmente la residencial.

    El consumo domiciliario será el eje de la cobertura durante los días de mayor frío. Esa garantía es clave para los hogares, sobre todo en un invierno donde las bajas temperaturas elevan la demanda de calefacción y agua caliente.

    Sin embargo, el Gobierno admitió que el escenario puede ser distinto para usuarios no prioritarios. En momentos de pico de consumo, las restricciones podrían alcanzar a industrias y estaciones de GNC con contratos interrumpibles.

    La situación vuelve a mostrar una tensión estructural del sistema energético argentino: el país produce gas, pero todavía enfrenta límites de transporte, picos estacionales de demanda y necesidad de importaciones puntuales de GNL, que tienen un costo elevado.

    Para Salta, la noticia tiene dos lecturas. Por un lado, lleva tranquilidad a los hogares que dependen del gas durante el frío. Por otro, obliga a mirar el impacto sobre sectores productivos, transporte, logística y comercios si aparecen restricciones para GNC o industrias.

    El desafío será sostener el abastecimiento residencial sin trasladar mayores costos o cortes al entramado económico. En provincias del norte, donde la distancia y la logística ya encarecen muchas actividades, cualquier tensión energética puede sentirse rápidamente en precios, servicios y producción.

  • Pymes e industriales advierten que la caída del mercado interno asfixia la producción

    Pymes e industriales advierten que la caída del mercado interno asfixia la producción

    Economía y Producción

    Las pymes y los sectores industriales volvieron a advertir que la caída del mercado interno está golpeando de lleno a la actividad productiva y reclamaron medidas urgentes para sostener ventas, empleo y capital de trabajo.

    El diagnóstico del sector apunta a un problema concreto: muchas empresas producen menos, venden menos y cobran más lento, pero siguen enfrentando costos fijos, cargas fiscales, tarifas, salarios y compromisos financieros que no se detienen. En ese escenario, el margen para sostener la actividad se achica cada vez más.

    El reclamo no se limita a una baja momentánea del consumo. Lo que preocupa a industriales y pymes es que la debilidad del mercado interno ya empieza a traducirse en menor producción, mayor cautela para invertir y dificultades para mantener puestos de trabajo en empresas con poca espalda financiera.

    Entre las medidas que pide el sector aparecen alivio fiscal, acceso al crédito, financiamiento para capital de trabajo y una revisión de mecanismos de cobro que hoy terminan asfixiando a muchas firmas. También plantean la necesidad de generar condiciones más previsibles para sostener la actividad y evitar un mayor deterioro en la cadena productiva.

    En Salta y en el norte argentino, el problema tiene un impacto todavía más fuerte. A la retracción del consumo se suman costos logísticos más altos, distancias mayores, dificultades de financiamiento y una estructura productiva que muchas veces depende del movimiento local y regional para sostenerse.

    Cuando una pyme del interior vende menos, el efecto no queda puertas adentro de la empresa. También se resienten proveedores, talleres, transporte, servicios y comercios que giran alrededor de esa actividad. Por eso, el enfriamiento del mercado interno no solo afecta balances: también golpea empleo e ingresos en las economías locales.

    La advertencia del sector vuelve a poner sobre la mesa una tensión que se repite en distintos puntos del país: mientras algunos indicadores macroeconómicos pueden mostrar cierta estabilidad, muchas pymes siguen sintiendo una economía diaria mucho más ajustada. El desafío será ver si aparecen medidas concretas para sostener la producción antes de que el freno del consumo termine profundizando la crisis.