Frontera / Seguridad
La investigación por el hallazgo de unos 70 kilos de cocaína ocultos en una camioneta avanzó con tres allanamientos en Tartagal y mantiene bajo custodia a tres personas: una médica integrante de Gendarmería Nacional, su pareja —también vinculada a la fuerza— y una empresaria del rubro de la estética.
El caso tomó fuerte repercusión en el norte provincial por el perfil de las personas involucradas, pero el eje judicial está puesto en una presunta maniobra de transporte de estupefacientes y en la reconstrucción de la ruta que habría seguido el cargamento.
El procedimiento se originó el domingo, luego de un episodio que incluyó un intento de asalto, una persecución con disparos y la intervención de la Policía de Salta. A partir de ese hecho, los investigadores requisaron el vehículo y detectaron un doble fondo donde estaba acondicionada la droga.
Según los primeros datos de la causa, la camioneta circulaba de norte a sur por la ruta nacional 34, uno de los corredores más sensibles del norte salteño. La hipótesis que se investiga es si el episodio estuvo vinculado a una maniobra conocida como “mejicaneada”, aunque ese punto todavía debe ser confirmado por la Justicia.
Tras las detenciones, la División Drogas Peligrosas realizó allanamientos en distintos sectores de Tartagal, entre ellos Villa Saavedra, una zona cercana a Plaza de Mayo y otro punto próximo a una empresa ubicada en la ciudad. Los operativos buscaron reunir elementos para avanzar sobre posibles vínculos, domicilios y responsabilidades dentro de la causa.
Entre las personas detenidas se encuentra una mujer identificada como conductora de la camioneta, vinculada al rubro de la estética, y una médica que también sería integrante de Gendarmería Nacional. Junto a ella viajaba su pareja, también relacionada con la fuerza federal.
La causa sigue en etapa de investigación, por lo que no hay condenas ni una definición judicial definitiva sobre el rol de cada persona detenida. La Justicia deberá determinar el origen de la droga, su destino previsto, si existían otros participantes y cómo se organizó el traslado.
El caso golpea de lleno en Tartagal porque combina narcotráfico, ruta 34, frontera norte y posibles vínculos con ámbitos sensibles como salud y fuerzas de seguridad. Esa combinación exige una cobertura prudente, sin generalizar sobre instituciones completas ni presentar hipótesis como hechos probados.
Para San Martín y Orán, investigaciones de este tipo vuelven a mostrar la presión que existe sobre los corredores de circulación del norte salteño. La logística narco no depende solo de pasos fronterizos: también se apoya en rutas, vehículos adaptados, contactos locales y movimientos que intentan mezclarse con la circulación cotidiana.
El avance de la causa será clave para saber si se trató de un hecho aislado o de una estructura más amplia. Mientras tanto, el dato central es claro: el secuestro de una carga de alto volumen y los allanamientos posteriores colocan nuevamente a Tartagal en el centro de una investigación federal por transporte de droga.









