Economía y Producción
El dato oficial de la inflación de junio confirmaría una nueva desaceleración general de los precios, quebrando el piso del 2% por primera vez en el año. Las proyecciones del Gobierno nacional ubican el índice en torno al 1,9%, una cifra que coincide con las mediciones de las principales consultoras económicas del país.
La tendencia a la baja, sostenida desde el índice de marzo, se explica en gran medida por el comportamiento del rubro de alimentos y bebidas. Durante las últimas semanas del mes, los relevamientos privados mostraron variaciones mínimas o nulas en la canasta básica. Mientras algunos productos específicos tuvieron leves alzas, se registraron compensaciones a la baja en carnes y frutas que terminaron por estabilizar el promedio general mensual en este sector clave.
En la economía diaria y territorial, esta moderación de los precios en las góndolas tiene una contracara directa: el freno en el consumo. En la red comercial de Salta, desde los supermercados hasta los almacenes de barrio, la falta de remarcaciones aceleradas en artículos de primera necesidad responde a una retracción en el volumen de ventas. Las familias optimizan sus gastos y priorizan segundas marcas, lo que obliga a la cadena de comercialización a retener los precios para intentar sostener la rotación de la mercadería.
Con algunos componentes estacionales y regulados presionando aún sobre el índice general, el ancla principal de la inflación sigue siendo el mostrador. El escenario próximo estará marcado por la capacidad de mantener esta quietud en el costo de los alimentos sin profundizar la caída de la actividad en los comercios locales durante el arranque del segundo semestre.

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