Política institucional
El intendente de Tartagal, Franco Hernández Berni, quedó en el centro de la respuesta oficial al reclamo de cooperativas de trabajo que pidieron el pago de obras ejecutadas en la ciudad. Desde el municipio sostuvieron que los desembolsos no pueden realizarse de manera inmediata, ya que cada obra debe atravesar instancias de certificación técnica y administrativa antes de autorizarse.
La postura de la gestión apunta a ordenar una discusión sensible en la ciudad: cómo garantizar la continuidad laboral de las cooperativas sin saltear los controles que exige la administración pública. En ese marco, el municipio remarcó que ninguna obra se paga en el día y que todos los trabajos deben ser verificados antes de avanzar con los pagos.
La respuesta oficial llegó luego de la protesta de cooperativas frente al edificio municipal. El reclamo puso sobre la mesa la necesidad de cobrar por tareas ya realizadas, pero también abrió el debate sobre los tiempos administrativos que intervienen en la ejecución y certificación de obras públicas.
Cerca del intendente sostienen que las cooperativas conocen de antemano las condiciones bajo las cuales se contratan y ejecutan estos trabajos. Por eso, la gestión busca dejar en claro que no se trata de una negativa al pago, sino del cumplimiento de un circuito técnico y contable que debe respetarse para resguardar la legalidad y el uso correcto de los fondos públicos.
En la administración de Hernández Berni también remarcan el rol que cumplen las cooperativas dentro de Tartagal. No solo participan en obras y tareas de mantenimiento, sino que además representan una fuente de ingreso para muchas familias en un contexto económico complejo.
La tensión, en ese sentido, no pasa solo por un trámite burocrático. También refleja el equilibrio que debe sostener el municipio entre la contención social, la ejecución de obras y la obligación de mantener procedimientos claros y transparentes.
Con este posicionamiento, Franco Hernández Berni busca fijar una línea política frente al conflicto: reconocer la importancia del trabajo cooperativo, pero al mismo tiempo sostener que la obra pública no puede manejarse por fuera de los mecanismos de control y certificación que exige el Estado.
El desafío hacia adelante será reducir tensiones, dar previsibilidad a las cooperativas y mantener en marcha un esquema de obras que impacta de manera directa en los barrios y en el empleo local.

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