Jubilados, en el medio: médicos del PAMI limitan turnos, recetas y derivaciones en Salta

Social / Contexto local

Los médicos de cabecera del PAMI en Salta comenzaron a reducir la atención en consultorios y advirtieron que la medida ya impacta en pacientes que dependen del sistema para controles, recetas y derivaciones.

El reclamo apunta a las condiciones de trabajo y al nivel de ingresos que, según denunciaron, se volvió insuficiente para sostener el funcionamiento habitual de los consultorios. En un documento firmado por prestadores, señalaron que los honorarios por consulta son “insignificantes” y no alcanzan para cubrir costos básicos, insumos y carga profesional. También cuestionaron el aumento de exigencias administrativas, al considerar que suman burocracia y restan tiempo de atención efectiva.

Desde este nuevo esquema, los profesionales priorizarán a pacientes con enfermedades crónicas y casos reagudizados, con el objetivo de no cortar por completo la asistencia de quienes más dependen del seguimiento médico. En ese marco, se reprogramarán turnos de control de rutina, la demanda espontánea quedará limitada a la disponibilidad de cada profesional y las derivaciones a especialistas dejarán de gestionarse por WhatsApp.

Según explicaron, las recetas también pasarán a concentrarse en la consulta presencial, salvo en el caso de pacientes crónicos. Para urgencias, recordaron que los afiliados deberán concurrir a las instituciones correspondientes.

El conflicto no solo expone un malestar interno entre los prestadores y el PAMI. También deja a miles de afiliados, en su mayoría adultos mayores, frente a un escenario más complejo para resolver cuestiones básicas de salud. El médico de cabecera no es un actor menor dentro del sistema: es la puerta de entrada para controles, continuidad de tratamientos, recetas y acceso a especialistas.

Los profesionales sostienen que agotaron las instancias de diálogo sin obtener respuestas favorables y afirman que las nuevas disposiciones reducen de manera fuerte sus ingresos, además de modificar condiciones previamente acordadas. Por eso, aseguran que la reducción de atención es una forma de adaptación ante un esquema que consideran insostenible.

En Salta, la medida puede traducirse en más demoras, menos accesibilidad y nuevas trabas para jubilados que ya dependen de un sistema exigido. El conflicto, además, se suma a reclamos previos de farmacias y otros prestadores de salud, en un contexto de creciente tensión sobre la atención de afiliados del PAMI en distintas provincias.

Lo que está en discusión ya no es solo una disputa contractual. También es la capacidad real del sistema para garantizar atención primaria a una población que necesita respuestas rápidas, cercanas y sostenidas.

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