Social / contexto local
La muerte del cabo Mauro Ponte, un joven gendarme de 26 años que prestaba servicio en Orán, sumó en las últimas horas un fuerte reclamo de su familia, que denuncia abandono y exige que se investigue qué ocurrió durante los días en que permaneció con fiebre y un cuadro de salud que fue empeorando hasta su fallecimiento.
La madre del efectivo, Nely Romero, sostuvo públicamente que su hijo no recibió la asistencia adecuada mientras atravesaba un cuadro grave y aseguró que el joven estuvo varios días con síntomas intensos sin una respuesta suficiente. En ese contexto, pidió que se determine si hubo negligencia o abandono en la atención que recibió antes de morir.
Según relató, Mauro Ponte comenzó a sentirse mal un viernes, luego de jornadas de patrullaje en el monte junto a otros compañeros que también presentaban malestar. De acuerdo con su testimonio, en un primer momento se pensó que podía tratarse de un cuadro gripal, pero la situación se agravó con fiebre persistente, dolor corporal y un deterioro progresivo de su estado general.
La familia sostiene que, pese a la gravedad de los síntomas, no hubo una asistencia oportuna y que el joven debió afrontar parte de la atención por sus propios medios. En distintos audios que trascendieron públicamente, el gendarme relataba a sus allegados el malestar que sufría, las dificultades para internarse y la falta de acompañamiento durante esos días.
La causa genera además preocupación por el contexto sanitario en el que se produjo el fallecimiento, ya que una de las hipótesis que se analiza es si el cuadro podría haber estado vinculado con hantavirus. Sin embargo, ese punto todavía forma parte de la investigación y no fue confirmado oficialmente en el texto aportado.
Romero aseguró que al llegar al lugar donde se encontraba su hijo se encontró con una escena precaria y cuestionó con dureza el accionar de quienes debían asistirlo. Su reclamo apunta a que se esclarezca si existieron fallas en la atención, demoras o condiciones inadecuadas que hayan influido en el desenlace.
El caso abrió interrogantes sobre las condiciones en las que prestan servicio algunos efectivos en el norte salteño, especialmente en zonas de monte y frontera, donde las tareas operativas suelen desarrollarse en contextos exigentes y con exposición a factores sanitarios y ambientales de riesgo.
Mientras la familia reclama justicia, la muerte del joven gendarme empieza a instalarse como un caso sensible en Orán, no solo por el dolor de la pérdida sino también por las dudas que rodean la asistencia que recibió en sus últimos días.

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