PAMI paga menos de $1.000 por consulta y en Salta ya se resiente la atención

Social / Contexto local

La crisis del PAMI dejó de ser una discusión administrativa y empezó a sentirse en la atención concreta de los jubilados. El cambio en el sistema de pagos a médicos abrió un conflicto que ya impacta en turnos, consultas y prestaciones, justo en uno de los sectores más sensibles del sistema de salud.

El eje del problema está en cómo se remunera ahora a los médicos de cabecera. El esquema anterior, que reconocía cada consulta, fue reemplazado por una cápita fija por afiliado. Según denuncian los profesionales, cuando ese monto se divide por la cantidad real de atenciones, muchas consultas terminan pagándose por debajo de los mil pesos.

Ese desfasaje no queda solo en los números. Empieza a trasladarse a la atención diaria. En Salta ya hubo paros, suspensión de turnos y prestaciones limitadas a urgencias, una señal clara de que el sistema empieza a resentirse en la práctica.

A eso se suma la deuda con clínicas, sanatorios y farmacias, que complica todavía más el funcionamiento general. Cuando los prestadores no cobran a tiempo, aparecen demoras en estudios, restricciones en medicamentos y más dificultades para sostener la cobertura.

La frase del ministro Mario Lugones sobre los afiliados mayores de 80 años agravó el clima del conflicto, pero no debería tapar lo central. El problema de fondo es que un ajuste sobre el PAMI puede terminar golpeando la atención de jubilados que dependen de ese sistema para consultas, recetas y seguimiento médico.

Lo que está en juego no es solo una discusión entre el Estado y los prestadores. También es la capacidad real de sostener atención básica para una población que necesita más cuidados, no menos.

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