Social / Contexto
Los registros de la ANSES revelan una profunda asimetría en la estructura socioeconómica de la provincia. La contracción del empleo privado registrado y la expansión de la informalidad laboral disparan la brecha entre la cobertura asistencial y el sistema contributivo formal.
Los últimos indicadores del sistema de seguridad social de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) exponen con dureza la realidad del mercado de trabajo en la provincia de Salta: por cada asignación familiar abonada a un trabajador asalariado en relación de dependencia formal, el Estado nacional liquida casi dos Asignaciones Universales por Hijo (AUH) destinadas a familias en situación de desempleo o trabajo no registrado.
La relación cuantitativa refleja una distorsión estructural en el entramado productivo, donde la masa de personas que subsisten en el circuito informal supera ampliamente al universo de puestos de trabajo registrados, tanto en el sector privado como en la administración pública.
- Brecha de cobertura: Una proporción cercana a 2 a 1 en favor de los esquemas no contributivos frente a las asignaciones correspondientes al empleo formal en blanco.
- Origen de la asimetría: Estancamiento prolongado en la creación de puestos de trabajo registrados y alta volatilidad en las contrataciones de la actividad privada.
- Impacto social: La AUH se consolida como la principal red de contención frente a la pérdida de poder adquisitivo y la exclusión del mercado formal.
La brecha laboral en el departamento San Martín y el norte salteño
En los departamentos del interior provincial —con un impacto pronunciado en San Martín (Tartagal, Embarcación, General Mosconi) y Orán—, este indicador cobra una dimensión aún más crítica. Las estimaciones territoriales señalan que los índices de informalidad laboral y trabajo no declarado superan holgadamente el promedio provincial, impulsados por la fuerte estacionalidad de las labores agrícolas, el trabajo de frontera y la limitada oferta de empleo asalariado estable.
En estos municipios, la masa de recursos que la ANSES vuelca mes a mes mediante la AUH funciona como el piso mínimo de liquidez que sostiene el consumo básico de subsistencia. Almacenes de barrio, ferias populares y el pequeño comercio de cercanía en Tartagal y localidades vecinas dependen de manera directa del calendario de pagos estatal para mantener un nivel mínimo de actividad comercial.
Precarización, asistencia estatal y el reto de la formalización
El panorama puesto de manifiesto por las cifras oficiales reabre el debate sobre la sustentabilidad del esquema socioeconómico en la región. Si bien la Asignación Universal por Hijo cumple un rol indispensable para evitar el colapso de las familias en situación de vulnerabilidad, la cronicidad de esta brecha evidencia la falta de mecanismos eficientes de inclusión laboral y movilidad social.
El desafío de fondo para la provincia y los municipios del norte radica en diseñar políticas de desarrollo regional que incentiven la formalización de las pymes, fortalezcan las cadenas productivas locales y transformen de manera paulatina la asistencia social en puestos de trabajo genuinos y con aportes al sistema previsional.

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