Frontera / Seguridad
Un control de Gendarmería Nacional sobre la Ruta Provincial 30, a la altura de Joaquín V. González, permitió secuestrar más de 57 kilos de cocaína que estaban ocultos dentro del tanque de combustible de una camioneta.
El procedimiento se inició cuando los efectivos detuvieron la marcha de una camioneta que circulaba con destino a Monte Quemado, en Santiago del Estero. Durante la inspección, los gendarmes detectaron un bidón con combustible dentro del vehículo y un fuerte olor que llamó la atención del personal.
Ese indicio llevó a una revisión más minuciosa. Al observar el tanque, los uniformados advirtieron que los tornillos presentaban señales de haber sido removidos, por lo que profundizaron el control sobre esa parte del rodado.
Con autorización judicial, se desmontó el tanque de combustible y se hallaron 76 paquetes rectangulares ocultos en su interior. Las pruebas de campo confirmaron que se trataba de cocaína, con un peso total de 57 kilos 719 gramos.
El conductor quedó detenido por presunta infracción a la Ley 23.737 y fue puesto a disposición de la Justicia Federal. También se secuestraron el vehículo y los elementos vinculados al procedimiento.
El caso vuelve a mostrar el rol estratégico de las rutas salteñas en las investigaciones por narcotráfico. No todo ocurre en pasos fronterizos o zonas de cruce internacional: también hay circulación interna, controles móviles y conexiones hacia otras provincias.
Para el norte argentino, este tipo de operativos refuerza una lectura clave sobre seguridad territorial. Las rutas provinciales y nacionales funcionan como corredores de tránsito legal, pero también como puntos sensibles para el traslado de mercadería ilegal y estupefacientes.
La investigación deberá avanzar ahora sobre el origen, destino y posibles vínculos del cargamento. Mientras tanto, el secuestro marca la importancia de los controles preventivos y de la observación de indicios concretos durante los procedimientos en ruta.

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