Gas en Salta: hogares priorizados, pero la industria quedó con restricciones totales

Economía y Producción

La industria salteña quedó alcanzada por una restricción total en el suministro de gas natural de red, una medida que obligó a varias empresas a frenar o reducir sus procesos productivos en plena ola de bajas temperaturas.

La situación comenzó después de varios días con restricciones parciales y se profundizó este jueves, cuando el corte para usuarios industriales pasó al 100%. El esquema también afecta a otras provincias del norte y a sectores vinculados a la minería.

La prioridad del sistema energético está puesta en garantizar el consumo residencial. Por eso, mientras Nación asegura que no faltará gas en los hogares, las restricciones recaen sobre usuarios industriales con contratos interrumpibles.

Para las empresas, la alternativa es comprar gas en el mercado spot, pero a valores mucho más altos que los habituales. Según el sector, el precio puede llegar a cuadruplicar el costo normal, lo que vuelve inviable sostener ciertos procesos productivos.

En Salta, algunas firmas debieron paralizar hornos, reorganizar turnos, adelantar tareas de mantenimiento o evaluar vacaciones para reducir el impacto. En industrias que trabajan con procesos continuos, cortar el gas no solo frena la producción: también puede generar pérdidas operativas y costos adicionales.

El problema expone un cuello de botella estructural para el norte argentino. La producción de gas puede crecer, pero si no hay capacidad suficiente de transporte, los picos de invierno vuelven a tensionar el abastecimiento.

Para Salta, el impacto no se limita a una planta o a una fábrica. Menos gas industrial significa menor producción, presión sobre empleo, más costos para proveedores y riesgo de freno en cadenas vinculadas a construcción, minería, transporte y servicios.

El sector reclama obras de infraestructura energética, especialmente vinculadas al transporte y a la reversión del Gasoducto Norte, para evitar que el mismo problema se repita en los próximos inviernos. La señal es clara: los hogares pueden estar cubiertos, pero sin energía competitiva la producción del norte queda nuevamente en desventaja.

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