Economía & Producción
La crisis económica ya impacta de manera directa en un aspecto básico de la vida cotidiana: la alimentación durante la jornada laboral. Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA advirtió que el 78,5% de los asalariados modificó su forma de comer en el trabajo por razones económicas y opta por alimentos de menor calidad nutricional.
El estudio también revela que el 61,1% de los trabajadores reconoció que alguna vez dejó de comer durante su jornada laboral por falta de dinero, mientras que un 22,6% directamente no ingiere alimentos en ese período.
Según el relevamiento, la situación golpea con mayor fuerza a trabajadores de menores ingresos, jóvenes y empleados del sector público, donde las restricciones económicas condicionan aún más el acceso a comidas adecuadas.
Los investigadores advirtieron que se configura una “doble privación”: por un lado, muchas personas no logran garantizar una comida en horario laboral y, por otro, cuando pueden hacerlo, eligen opciones más baratas y menos nutritivas.
El informe expone así una consecuencia concreta del deterioro del poder adquisitivo, en un contexto donde la inflación y la pérdida de ingresos siguen empujando ajustes en gastos básicos de los hogares.

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