Economía y Producción
El endeudamiento de las familias volvió a encender una señal de alerta. En los últimos doce meses, la mora en los créditos a personas físicas se triplicó y llegó a niveles que no se veían desde hace más de dos décadas.
El dato muestra una presión creciente sobre los hogares: cada vez más familias tienen dificultades para pagar préstamos personales, tarjetas, cuotas y financiamiento tomado para cubrir gastos cotidianos. En un contexto de salarios ajustados y crédito caro, el atraso en los pagos empieza a reflejar el límite de muchas economías domésticas.
La mora de los créditos a personas físicas pasó del 3,3% al 11,5% en un año. También creció el crédito irregular del sector privado, que llegó al 7%, mientras los préstamos personales registran el mayor nivel de incumplimiento de los últimos 15 años.
El problema no se limita al sistema bancario tradicional. Las fintech y billeteras virtuales también muestran señales de tensión. Ese tipo de crédito ya alcanza a millones de personas y muchas veces funciona como una herramienta rápida para cubrir consumos de corto plazo, pagar servicios o refinanciar deudas previas.
En ese segmento, la mora total llegó al 30,5%. Aunque su peso dentro del sistema financiero general todavía es limitado y no representa un riesgo sistémico mayor, sí muestra una realidad concreta: una parte importante de los hogares está usando crédito de mayor costo y con más dificultades para cumplir los pagos.
Para Salta y el norte provincial, el dato tiene impacto directo en la economía cotidiana. Cuando las familias se atrasan con sus deudas, reducen consumos, postergan compras y llegan con menos margen a comercios, supermercados, farmacias y servicios. La mora no queda solo en los bancos: termina afectando también a la actividad local.
La situación expone una tensión de fondo. El sistema financiero puede no estar en riesgo, pero muchas familias sí están más ajustadas. El endeudamiento aparece cada vez menos como una herramienta para comprar bienes durables y cada vez más como una forma de llegar a fin de mes.
El comportamiento de la mora será uno de los indicadores a seguir en los próximos meses. Si los ingresos no mejoran y el crédito sigue caro, la presión sobre los hogares puede seguir creciendo y trasladarse con más fuerza al consumo.

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