Economía y Producción
La planta de Pirelli en Merlo, provincia de Buenos Aires, volverá a frenar parte de su producción en medio de un escenario de menor demanda, caída de ventas y preocupación en la industria del neumático. La medida alcanza a una fábrica donde trabajan cerca de 650 personas.
La empresa dispuso suspensiones con goce de haberes entre el 15 y el 21 de junio. Aunque los salarios básicos se mantendrán, desde julio dejará de operar los fines de semana, lo que impactará en los ingresos de los trabajadores por la pérdida de adicionales.
El recorte refleja una tensión más amplia en el sector industrial. Según los datos difundidos, la producción diaria de la planta cayó de unos 18.000 neumáticos a no más de 4.000, en un contexto marcado por menor actividad automotriz, caída del consumo y mayor presión de productos importados.
Desde la empresa también vinculan la situación con la interrupción productiva de Stellantis, uno de sus clientes del sector automotor. Para los trabajadores, en cambio, el problema también se explica por el avance de las importaciones y la pérdida de competitividad de la producción nacional.
Aunque el impacto directo está concentrado en Buenos Aires, la señal económica alcanza al resto del país. Para provincias como Salta, donde el transporte, la logística y el comercio dependen fuertemente de bienes industriales fabricados fuera del territorio, la caída de la producción nacional puede terminar repercutiendo en precios, abastecimiento y actividad comercial.
El caso Pirelli vuelve a mostrar una preocupación de fondo: cuando la industria reduce turnos, suspende personal o frena líneas de producción, el problema no queda limitado a una planta. También afecta empleo, salarios, proveedores y cadenas comerciales que dependen del movimiento de la economía real.

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