Economía y Producción
La inflación de mayo volvió a mostrar una desaceleración, pero todavía no logró perforar el piso del 2% mensual, según las estimaciones de consultoras privadas.
El dato oficial del INDEC aún no fue publicado, pero las mediciones preliminares ubican el índice entre 2,1% y 2,5%, por debajo del 2,6% registrado en abril. La tendencia confirma una baja gradual en el ritmo de aumentos, aunque todavía lejos de un alivio claro para los bolsillos.
Entre las consultoras, Equilibra estimó una inflación de 2,3% para mayo, mientras que Libertad y Progreso calculó 2,1%. En tanto, LCG midió una suba de 2,5% en el promedio de las últimas cuatro semanas.
Uno de los rubros que sigue generando mayor preocupación es alimentos. Aunque el ritmo general de precios se moderó, algunos productos básicos continúan presionando el gasto cotidiano de las familias. Las verduras, en particular, tuvieron aumentos fuertes y empujaron el comportamiento de los productos estacionales.
El Gobierno nacional mira la desaceleración como una señal positiva dentro del proceso de estabilización. Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar una baja sostenida que no dependa solo de la recesión, la caída del consumo o el atraso de algunos precios regulados.
Para Salta y el norte argentino, el impacto se mide en la vida diaria. Aunque el índice nacional sea más bajo que meses anteriores, los aumentos en alimentos, transporte, medicamentos, alquileres y servicios siguen marcando el presupuesto de hogares, comercios y trabajadores.
La inflación que baja en las planillas no siempre se traduce de inmediato en alivio real. Por eso, el dato de mayo deja una lectura intermedia: los precios suben menos, pero todavía suben a un ritmo que mantiene ajustada la economía familiar.
El mercado espera que la inflación pueda perforar el 2% mensual recién en los próximos meses. Hasta entonces, la pregunta central seguirá siendo si la desaceleración logra sostenerse sin frenar aún más la actividad económica.

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