La polémica del empleo: el Gobierno celebró 400.000 nuevos puestos, pero cayó el trabajo formal

Economía y producción

El Gobierno nacional salió a mostrar como un dato positivo la creación de 400.000 puestos de trabajo durante los dos primeros años de la gestión de Javier Milei, pero la propia explicación oficial deja abierta la polémica: ese crecimiento no estuvo impulsado por el empleo asalariado formal, sino por el aumento de ocupaciones informales e independientes, mientras el trabajo formal registró una caída.

La afirmación fue realizada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, al analizar datos de la cuenta de generación del ingreso del INDEC. Según sostuvo, el empleo total habría crecido por la incorporación de 630.000 puestos informales e independientes, frente a una baja de 222.000 puestos formales. Ahí se concentra el núcleo del debate: no se discute solo cuántos puestos se sumaron, sino qué calidad tienen y qué nivel de estabilidad ofrecen.

El planteo oficial busca instalar que no existe una relación automática entre trabajo independiente y empleo precario. Incluso remarca que, en promedio, los ingresos de trabajadores independientes pueden ubicarse por encima de los asalariados registrados. Sin embargo, la discusión pública quedó atravesada por otro punto: el mercado laboral puede mostrar crecimiento en cantidad y, al mismo tiempo, deterioro en formalidad, aportes y protección social. Esa es la parte más sensible del dato.

Sturzenegger también cuestionó las lecturas opositoras que toman como referencia la caída del empleo registrado en bases administrativas como el SIPA. Según explicó, una parte importante de esa baja se vincula al derrumbe del monotributo social después de que el Gobierno restableciera pagos que antes no se exigían. Con ese argumento, buscó relativizar la caída de trabajadores registrados y sostener que la foto completa del mercado laboral es mejor de lo que muestran otras estadísticas parciales.

De todos modos, incluso dentro de la lectura oficial aparecen sectores golpeados. Entre ellos, la construcción sobresale como el rubro con mayor pérdida de puestos, concentrando la mayor parte de las bajas. Para economías del interior, ese dato no es menor: cuando cae la construcción, también se resienten empleo indirecto, proveedores, transporte y movimiento comercial.

La polémica, entonces, no pasa solo por el número que eligió mostrar el Gobierno, sino por el modo en que cambió la composición del empleo. La discusión de fondo es si el mercado laboral argentino realmente mejoró o si, en cambio, reemplazó parte del trabajo formal por modalidades más flexibles, más inestables y con menor cobertura.

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