Economía y Producción
La caída de la actividad económica empieza a sentirse con fuerza en las cuentas públicas de Salta. Según el Gobierno provincial, la recaudación cayó cerca de un 6% interanual y no aparecen señales claras de recuperación en el corto plazo.
El problema de fondo es directo: si hay menos consumo, menos ventas y menos movimiento económico, también baja la recaudación del Estado. Esa situación complica el margen de maniobra para financiar servicios, obras y obligaciones corrientes.
Uno de los puntos más sensibles es el impuesto a las Actividades Económicas, equivalente provincial de Ingresos Brutos. Se trata de una de las principales fuentes de recursos propios para la Provincia, pero también de uno de los tributos más cuestionados por comerciantes, pymes y sectores productivos.
Comercio, gastronomía, hotelería y turismo aparecen entre los rubros más golpeados por la retracción del consumo. En esos sectores, la presión no pasa solo por los impuestos, sino también por alquileres, salarios, servicios, proveedores y menor circulación de dinero.
Desde la Provincia señalan que en 2025 ya se aplicó una reducción del 20% en alícuotas para comercio, hotelería y gastronomía. Sin embargo, una nueva baja impositiva no parece inmediata, porque el Gobierno advierte que también debe cuidar el financiamiento del Estado.
La tensión es clara: el sector privado necesita alivio para sostener actividad y empleo, pero el Estado necesita recursos para mantener áreas básicas como salud, educación, seguridad, infraestructura y asistencia.
Mientras tanto, la Provincia mantiene vigente un plan de facilidades de pago hasta el 31 de julio, con la posibilidad de regularizar deudas en hasta 18 cuotas. La medida apunta a mejorar el cumplimiento sin aumentar la presión inmediata sobre contribuyentes.
El escenario deja una discusión abierta para los próximos meses: cómo aliviar a los sectores más afectados sin profundizar el deterioro de la recaudación provincial.

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