Economía y Producción
Salta volvió a poner sobre la mesa un tema que suele quedar lejos del debate público, pero que impacta de lleno en la producción y en el ambiente: qué pasa con los envases vacíos de fitosanitarios una vez que salen del campo.
La provincia participó de un encuentro federal sobre la Ley 27.279, que regula la gestión de esos envases y reunió a representantes de 19 provincias para revisar avances y problemas de implementación. En ese marco, Salta mostró que ya tiene una estructura armada para recibir este tipo de residuos, con seis Centros de Almacenamiento Transitorio distribuidos en distintos puntos del territorio.
Ese dato es importante porque el problema no termina cuando se usa el producto. Si el envase queda mal lavado, mal almacenado o fuera del circuito formal, puede transformarse en un riesgo ambiental y sanitario, además de complicar la trazabilidad de todo el sistema. Por eso, uno de los ejes del encuentro fue justamente insistir en el lavado correcto y en la recuperación del material para su posterior valorización.
En Salta, los centros habilitados están en El Carril, Rosario de Lerma, Las Lajitas, Metán, Embarcación y El Quebrachal. Eso muestra que la provincia ya tiene infraestructura básica para absorber parte del circuito, pero no resuelve por sí solo el problema de fondo: que el sistema funcione bien depende de que los productores usen correctamente esos puntos y de que exista control real sobre el recorrido de los envases.
Otro punto relevante que surgió del encuentro es la necesidad de fortalecer la economía circular del plástico recuperado. La discusión no pasa solo por sacar residuos del campo, sino también por lograr que ese material vuelva a tener valor y pueda reinsertarse en nuevos procesos productivos sin perder control ni transparencia.
Ahí aparece uno de los desafíos más concretos: dinamizar el destino del material recuperado, facilitar el tránsito entre jurisdicciones y avanzar en un sistema único de trazabilidad. Ese esquema fue señalado como una pieza clave para mejorar control, transparencia y eficiencia en toda la cadena.
Para Salta, el tema tiene peso propio porque cruza producción agropecuaria, ambiente y cumplimiento efectivo en territorio. Y en zonas productivas del interior, donde el uso de fitosanitarios forma parte de la actividad cotidiana, el verdadero diferencial no va a estar en la participación en reuniones, sino en que el sistema se use bien y pueda ser controlado de verdad.

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