Salta: baja la inflación, pero las ventas en supermercados cayeron 11,2%

Economía y Producción

La desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una recuperación del consumo en Salta. Entre enero y febrero, las ventas en supermercados de la provincia cayeron 11,2% en términos reales, una señal de que el alivio en los precios todavía convive con hogares más ajustados y menor capacidad de compra.

Aunque la facturación total del sector alcanzó los $77.600 millones, al descontar el efecto de la inflación el resultado muestra una baja importante en el volumen real de ventas. A nivel de sucursal, la caída también fue fuerte y llegó al 9,6%.

El dato confirma una tensión que se repite en buena parte de la economía provincial: los precios suben a un ritmo menor, pero eso no alcanza para reactivar de inmediato el consumo. En la práctica, muchas familias siguen comprando menos, recortando gastos y priorizando alimentos, servicios y productos básicos.

El escenario también se explica por la situación del empleo y los ingresos. En un año, Salta perdió 5.586 puestos de trabajo formal, con una baja interanual del 2,2% en el empleo registrado. A eso se suma una caída de 2,45% en la cantidad de empleadores, lo que refleja una actividad privada todavía debilitada.

La masa salarial real también retrocedió 7,75%, otro dato que ayuda a entender por qué el consumo sigue flojo. Aunque la desocupación mostró una baja, el mercado laboral continúa dando señales de fragilidad, con menos participación y menor capacidad de sostener el gasto cotidiano.

Otros indicadores también muestran un cambio de comportamiento en las familias. Mientras el patentamiento de autos cayó 26,7%, el de motos subió 31,4%, una diferencia que puede leerse como una búsqueda de opciones más accesibles en un contexto de ingresos restringidos.

En paralelo, la inflación en el NOA acumuló 13,42% entre enero y abril, por encima del 12,33% nacional. Es decir, aun con una desaceleración general, el costo de vida en la región sigue presionando sobre los bolsillos.

Para Salta y el norte provincial, el dato más sensible sigue siendo el mismo: si las familias compran menos en supermercados, también se resienten comercios barriales, proveedores, servicios y parte del movimiento económico cotidiano. La inflación puede bajar, pero mientras el empleo formal y los ingresos no mejoren, la recuperación seguirá siendo débil y desigual.

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