Economía y Producción
El INDEC oficializó la inflación de junio en un 1,9%, una cifra que, de acuerdo al mecanismo de movilidad mensual vigente, define el porcentaje de incremento que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) aplicará en las prestaciones de agosto. Esta indexación automática busca acompañar la evolución general de los precios, aunque su aplicación con dos meses de rezago y el congelamiento de los bonos complementarios condicionan el impacto real en el bolsillo de los beneficiarios.
A partir del próximo mes, la jubilación mínima se establecerá en un valor base de 419.734 pesos. Al sumarse el bono extraordinario de 70.000 pesos —que el Gobierno nacional mantiene sin variaciones nominales—, el ingreso final para este sector alcanzará los 489.734 pesos. En la misma línea, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) se ubicará en 335.787 pesos de base (llegando a 405.787 pesos con el adicional), mientras que las Pensiones No Contributivas (PNC) se fijarán en 293.815 pesos base, totalizando 363.815 pesos al incorporar el refuerzo. Por su parte, la Pensión para Madres de 7 Hijos quedará equiparada a la mínima, con un haber de 419.734 pesos que asciende a 489.734 pesos con el bono.
Para las asignaciones familiares y sociales, que no reciben el bono extraordinario, el aumento del 1,9% se aplica de forma directa sobre sus valores de referencia. De este modo, la Asignación Universal por Hijo (AUH) pasará a ser de 150.828 pesos por cada menor a cargo, en tanto que la Asignación por Hijo con Discapacidad ascenderá a los 491.111 pesos mensuales durante agosto.
En el norte salteño, fundamentalmente en los departamentos de San Martín y Orán, la dinámica de estos ingresos previsionales y de asistencia tiene un peso determinante en la actividad comercial de cercanía. Al registrarse históricamente una proporción elevada de hogares que dependen de asignaciones y pensiones mínimas para su subsistencia diaria, las fechas de cobro de ANSES regulan de forma directa el consumo de alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad en los almacenes de barrio.
Sin embargo, el poder de compra de estos montos se ve recortado en la región por factores estructurales. La distancia geográfica con los grandes centros de distribución encarece los precios de góndola debido al costo del flete terrestre y del combustible, mientras que las altas temperaturas crónicas de la zona exigen un uso intensivo de energía eléctrica para refrigeración, un servicio básico que absorbe una porción desproporcionada de los ingresos familiares. En este escenario, la indexación mensual aporta previsibilidad para ordenar los gastos de subsistencia, pero consolida la brecha frente al costo real de la Canasta Básica Total, que en el norte provincial se encarece sistemáticamente por encima de la media nacional.









