Política institucional
Los municipios salteños que cobran tasas o impuestos a través de las boletas de luz tendrán un plazo de tres meses para regularizar sus convenios y justificar legalmente esos conceptos ante el Ente Regulador.
La medida fue activada por la Resolución 666/26 y el plazo comenzó a correr desde el 23 de abril. El objetivo es revisar los acuerdos de cobranza que permiten incluir tributos municipales dentro de la factura eléctrica.
El tema surgió a partir de un informe de la Auditoría General de la Provincia, que detectó convenios sin aprobación de los Concejos Deliberantes y sin autorización previa del Ente Regulador.
La revisión no implica eliminar automáticamente las tasas, pero sí exige que cada municipio presente la documentación correspondiente y respalde el cobro con ordenanzas, convenios y autorizaciones válidas.
General Pizarro y Seclantás ya habrían presentado documentación para adecuarse al esquema. El resto de las comunas con convenios vigentes deberá hacer lo mismo dentro del plazo establecido.
Si no cumplen con la regularización, los municipios podrían quedar fuera del sistema de cobro mediante la boleta de luz. Eso tendría un impacto fuerte en algunas administraciones locales, que dependen de esa herramienta para sostener parte de su recaudación.
El caso de Tartagal expone la tensión. Desde el municipio advirtieron que perder esos fondos afectaría servicios básicos y el pago de sueldos, especialmente en un contexto de recursos ajustados y mayor presión sobre las finanzas locales.
Para los vecinos, el punto central es la transparencia. La factura de luz no solo informa consumo eléctrico: en muchos casos también incluye conceptos municipales. Por eso, resulta clave que cada cargo esté claro, respaldado legalmente y explicado de manera comprensible.
En el norte salteño, donde los municipios tienen presupuestos limitados y deben sostener servicios cotidianos, el debate es sensible. Pero la necesidad de financiamiento local no puede quedar por encima del derecho de los usuarios a saber qué pagan y por qué.
La discusión de fondo será cómo equilibrar dos necesidades: ordenar la recaudación municipal sin afectar servicios básicos y garantizar facturas más claras, legales y transparentes para los usuarios.









